El ingeniero que dejó su trabajo para vender sus videos en OnlyFans

“Tengo 600 suscriptores que pagan todos los meses para ver mi contenido hot”, asegura el joven que se arrepiente de no haber empezado antes.

 

Con su título de Ingeniería Comercial y un buen trabajo en un banco, la vida de Diego Rivano parecía perfectamente organizada. Pero hace un año, el joven que hoy tiene 28, se dio cuenta de que todo eso no era para él y dio un volantazo hacia el mundo del dinero, la lujuria y la pasión. El mundo de Only Fans.

«Lo que yo hago es 100 por ciento explícito, de hecho es sexo explícito», afirmó Diego ​para explicar el contenido que vende a los seguidores que pagan una suscripción mensual para verlo en su intimidad. «En mi contenido aparezco solo o con amigos», aclaró el muchacho que rompió con su pasado y ahora se arrepiente de no haberlo hecho antes.

«Estoy ganando cuatro o cinco veces más de lo que ganaba antes. Estoy sacando harta lucas y mi objetivo es ahorrar y generar un negocio nuevo», comentó el joven que también es influencer y maneja con éxito sus cuentas en Instagram y Twitter. Aunque recalcó que el portal se queda con un 20 por ciento de las ganancias de sus suscriptores.

Actualmente, Diego mantiene en el sitio web entre 550 y 650 suscriptores mensuales y asegura que ha conseguido ganar cerca de $5 millones de pesos chilenos (6.858 dólares) por mes a través de contenido pornográfico.

Ante el éxito que está teniendo con este negocio, el ingeniero se arrepiente de no haber incursionado antes en OnlyFans, «Partí un poco viejo. Debería haberlo hecho antes, partí a los 27 y llevó un año. Creo que mientras uno sea vea bien, te queda tiempo. A mí me debe quedar unos cinco o seis años. Después de eso hay que ver cómo está uno«, sostuvo.

En esa línea, el joven aconsejó a quienes quieren ser parte de la plataforma, asegurando que la clave está en mantener una sólida red de seguidores en otras redes sociales y plataformas. «Mi fuerte es Instagram, donde tengo 98 mil seguidores, pero también uso Twitter. Allí subo contenido para entusiasmar a la gente y que paguen por el OnlyFans. Es una cuenta privada, yo filtro quien entra y quien no, y así genero interés en la cuenta», señaló.

Viviendo del «Netflix del porno», como él lo define, Diego no tuvo que volver más a la oficina bancaria y vive incluso con un salario mucho mejor que antes. Destaca, entre otras de las claves de su furor, la falta de tapujos en exponerse completamente: «Generalmente, los chilenos no se atreven a subir cosas explícitas. Eso, finalmente aburre a los suscriptores. Si yo pago es porque quiero ver algo más».

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