Hipersensibilidad en el pene: a qué se debe y cómo tratarla

Tener el pene demasiado sensible puede afectar la vida sexual de los hombres que lo sufren. Este trastorno sexual se puede deber a muchas razones: desde causas genéticas hasta traumatismos en la zona

 

Que los extremos no son buenos es una premisa que podemos colar en todas nuestras conversaciones, incluso en aquellas en las que el protagonista sea el miembro viril. El pene es sensible por naturaleza. El problema es cuando no existe apenas sensibilidad o, por el contrario, esta es excesiva, lo que da lugar a un trastorno sexual y al tema que ahora nos ocupa.

La hipersensibilidad en la zona acaba interfiriendo no solo en la esfera sexual de la persona que sufre este problema, sino también en su vida cotidiana, como salir a pasear u orinar. “Puede afectar a distintas partes de forma diferente, ya que algunas sufren la mayor parte del dolor, mientras que otras solo experimentan un ligero pinchazo”, detalla Juan Ignacio Martínez-Salamanca, coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU).

Causas de la hipersensibilidad en el pene

Las causas que motivan la aparición de este trastorno pueden ser varias. De hecho, “habitualmente, se entremezclan y se combinan en los pacientes”, afirma Martínez-Salamanca, quien apunta tres razones principales: la predisposición genética, la fimosis o las infecciones urinarias.

Sobre la primera, el experto alude a un estudio que concluía que los hombres con antecedentes familiares de mayor sensibilidad en el pene tienen una mayor probabilidad de experimentar el mismo problema también más adelante. Además, es posible que se produzcan variaciones genéticas que hagan que algunos hombres estén más predispuestos que otros.

Por otra parte, “la fimosis es la incapacidad de retraer la piel del prepucio para mostrar el glande. Esta condición es una causa de hipersensibilidad, ya que el glande no ha recibido ningún estímulo sensitivo durante mucho tiempo”, explica el especialista, quien agrega que la circuncisión suele ser la solución a este problema. Sobre la misma, Natalia Pérez, uróloga del Hospital Clínico San Carlos, apunta que supone extirpar la piel del prepucio que cubre el glande, que en lugar de piel, está compuesto por una mucosa, estructura aún más sensible.

“En el momento en que se retira el prepucio, esta mucosa está más expuesta al exterior y al roce. Hasta que se adapte a esa nueva situación, que normalmente dura unas semanas, es normal que el paciente note un aumento de sensibilidad y que, incluso, le moleste”, observa la experta, aunque aclara que se trata de algo puntual y que, por tanto, no supone una alteración crónica.

Las infecciones del tracto urinario (ITU), que se producen cuando las bacterias u hongos entran en la uretra, también son otra causa común de la hipersensibilidad en el pene. Martínez-Salamanca indica que otros síntomas frecuentes de una ITU son dificultad para orinar, micción frecuente e, incluso, orina con sangre. La mayoría de los casos son temporales y pueden tratarse con la medicación adecuada.

Por último, Pérez subraya que los traumatismos también pueden ser los responsables de esta dolencia. Lesiones cutáneas provocadas por la toma de fármacos o por un exceso de roce. “Puede haber también enfermedades como la diabetes que conllevan muchas alteraciones neurológicas que tienen como consecuencia un incremento de sensibilidad”, puntualiza.

¿Un motivo de eyaculación precoz?

Sí, la sensibilidad del pene es una causa común de la eyaculación precoz (EP), que afecta a un 30% de los hombres. “Se le puede diagnosticar EP si, durante las relaciones sexuales en las que penetra a la pareja, eyacula regularmente menos de un minuto después de la penetración”, señala Martínez-Salamanca. En este sentido, un estudio publicado en la revista Nature demostró la relación entre ambos fenómenos. A través de un dispositivo, los investigadores analizaron el nivel de vibraciones que los participantes podían tolerar en la zona. El trabajo concluyó que los hombres con EP soportaban menos vibraciones que los que no sufrían este trastorno.

Asimismo, el urólogo agrega que “los trastornos del estado de ánimo y otros problemas psicológicos también pueden afectar a las relaciones y a la función sexual; como pueden ser historia de abuso sexual, experiencias sexuales tempranas, depresión, ansiedad, inadecuada percepción de la propia imagen corporal, sentimientos de culpa asociados a las actividades sexuales o a estar con la pareja, así como la propia preocupación por la eyaculación precoz”.

Tratamientos

Las cremas o sprays tópicos que reducen la sensibilidad pueden utilizarse a menudo de forma segura en el pene. “Estos productos contienen anestésicos, como la lidocaína, consiguiendo un efecto adormecedor temporal en la piel. Funcionan ralentizando la respuesta de los nervios para poder retrasar la eyaculación. Existen versiones de estos medicamentos, con y sin receta médica”, comenta el miembro de la AEU.

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