La persona “más aburrida” del mundo ha sido identificada por un equipo de investigadores de la Universidad de Essex. O mejor dicho: han identificado las cualidades que con más probabilidad definen a las personas que son percibidas como aburridas por el resto.

Después de examinar a más de 500 personas en cinco experimentos, los investigadores definieron un perfil tipo de persona tediosa. ¿Qué caracteriza a ese arquetipo? La persona “más aburrida del mundo” sería un digitador de datos con fuertes creencias religiosas, a quien le gusta ver televisión y vive en un pueblo.

La investigación, publicada en el Boletín de Personalidad y Psicología Social, estuvo a cargo de Wijnand van Tilburg, Eric Igou y Mehr Panjwani. “La ironía es que estudiar el aburrimiento es realmente interesante y tiene muchos impactos en la vida real”, explica Van Tilburg. “Estos documentos muestran cuán persuasivas son las percepciones del aburrimiento y el impacto que esto puede tener en las personas”, añade.

Trabajos y pasatiempos

La investigación centra su estudio en las creencias, los trabajos y pasatiempos de las personas percibidos como aburridos. Encontraron que los trabajos considerados más insulsos son aquellos relacionados con la entrada y el análisis de datos, la contabilidad, los seguros, la consultoría fiscal, la limpieza y las operaciones bancarias más básicas.

En el lado contrario, el estudio encontró que la gente suele percibir a los actores, científicos, periodistas como las personas “menos sosas” según su profesión.

A nivel de pasatiempos, cinco quedaron como los más soporíferos. Dormir, dedicar tiempo a cosas relacionadas con la religión, mirar televisión, observar animales y las matemáticas.

Los investigadores también encontraron que la gente percibe de manera general que las personas aburridas viven en pueblos o ciudades pequeñas.

Nadie quiere ser aburrido

El estudio también pone el foco en los efectos negativos de ser percibido como una persona aburrida y en la necesidad de romper con los estereotipos. Las personas vistas como aburridas pueden tener “un impacto realmente negativo en sus vidas” debido a la soledad, explica Van Tilburg. Y ese impacto puede traducirse en “un mayor riesgo de autolesiones, adicción y problemas de salud mental”.

“Las percepciones pueden cambiar, pero es posible que las personas no se tomen el tiempo para hablar con quienes tienen trabajos y pasatiempos ‘aburridos’, sino que eligen evitarlos. Esas personas no tienen la oportunidad de demostrar que la gente está equivocada y romper estos estereotipos negativos. El mismo hecho de que las personas opten por evitarlos puede conducir al ostracismo social y aumentar la soledad. Y eso tiene un impacto realmente negativo en sus vidas”.

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