Yves Saint Laurent y Pierre Bergé

¿Por qué suena a la mayoría de las relaciones modernas?

“Fue la sexualidad lo que presidió nuestro encuentro, lo que nos reconcilió cuando fue necesario, y fue su recuerdo, que evocamos tan a menudo, lo que nos unió hasta el final.” -Pierre Bergé.

Cuando pensamos en dos personas que unen sus vidas para siempre, no podemos evitar imaginar un matrimonio. Una pareja casada, con hijos e idealmente, manteniendo una fidelidad física por el resto de sus días. Sin embargo, cada día vemos más espacios donde cada quien decide amar a su manera y aunque usualmente escuchamos que esas son ideas “de ahora” o algo “moderno”, la realidad es que siempre han existido uniones no tradicionales, pero que funcionan y mantienen esa línea de lealtad.

Y, ¿Qué pasa cuando dos personas están juntas toda su vida en mente y alma y a la vez, tienen otras parejas con quienes también comparten un vínculo de amor y sexualidad? ¿Podemos decir que no se quisieron lo suficiente? ¿O podríamos entender que su amor va más allá de un constructo social?

Esta es la historia de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé. Una relación compleja, con altas y bajas; celos, drogas y alcohol, pero que también fue duradera, exitosa en lo profesional y una unión más allá de lo físico.

Yves y Pierre coincidieron en varias ocasiones antes de conocerse formalmente. El funeral de Christian Dior y el primer fashion show de Yves para Dior fueron algunas de ellas, pero el 3 de febrero de 1958, finalmente fueron presentados, en una cena en honor a Yves organizada por Marie-Louise Bouquet, editora de Harper’s Bazaar Francia.

En ese momento, Pierre mantenía una relación con el pintor Bernard Buffet, lo cual no fue impedimento para que se enamorara de Yves. Tal como él lo cuenta…

“Lo dejé para estar con Yves Saint Laurent, con quien viví por 50 años… ¿Cómo pude cambiar completamente en un instante? ¿Cómo pude olvidar, tachar de un solo golpe los 8 años que había estado con Bernard?… De repente, lo inesperado pasó. Tal vez eso inesperado fue amor a primera vista.”

Meses después de ese primer encuentro, Pierre deja a Bernard Buffet para iniciar una relación con Yves Saint Laurent que sólo se rompería con la muerte del diseñador en 2008.

En 1960, después de una colección Alta Costura con críticas negativas y un llamado a cumplir con el servicio militar en su natal Argelia, Dior despide a Yves y Pierre es quien le comunica la noticia. En ese momento, los dos acuerdan fundar una casa de Alta Costura juntos. Y justamente eso hicieron.

Pierre vendió su apartamento y empezó a conseguir inversionistas. En poco tiempo, Yves Saint Laurent floreció como Maison de Alta Costura gracias al talento de Yves y a la administración de Pierre.

Durante los siguientes años, Yves y Pierre disfrutaban su vida juntos entre Marruecos, donde se relajaban e inspiraban y Francia, donde trabajaban y presentaban al mundo sus propuestas.

En algún punto entre 1970 y 1980, su relación de pareja “terminó”. ¿Se dejaron de ver? ¿Dejaron de vivir juntos? ¿Dejaron de ser socios? No.

Al contrario. Siguieron adquiriendo propiedades, abriendo negocios, evolucionando Yves Saint Laurent como marca, coleccionando arte y evolucionando ellos mismos junto a otras parejas.

Conforme pasaba el tiempo, Yves decaía en salud y Pierre, aunque muy duro en ocasiones, lo protegía a él y a su negocio. Definir su relación después de su “separación” es complejo, si tratamos de poner una etiqueta o un nombre a una unión eterna de respeto, armonía y claro… también de problemas y desacuerdos, pero al final de todo, de un acompañamiento en ambas partes que siempre existió hasta la muerte del diseñador en 2008, donde un primero de junio, dio el último adiós a lado de Pier.

Después de la muerte de Yves, Pierre publicó una serie de cartas que escribió para el diseñador después de su muerte, donde nos permite entender un poco de su relación. Las cartas son íntimas, escritas con dolor, pasión, pero también con amor y respeto. Por esta misma razón, resulta curiosa la dedicatoria del libro: A Madison Cox, un paisajista americano que se casó con Pierre en 2017 y durante años, formó parte tanto de la vida de Bergué como de Yves, llevándolo a tomar el cargo de presidente de la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent al morir Pierre.

Por su parte, Yves tuvo otras historias de amor. Una de ellas con Fabrice Thomas, quien tuvo problemas con Pierre Bergé por intentar vender unos bocetos que según Fabrice, Yves se los había regalado durante su relación. Fabrice también publicó un libro donde habla negativamente de Pierre y dejó muy claro que le desagradaba su persona.

Sin embargo, al morir Pierre en 2017, los únicos que podían contar exactamente lo que pasaba en la relación Yves-Pierre se han ido y lo que nos queda a los espectadores de esa relación, son las cartas, obras y los relatos de esa unión de 50 años peculiar, pero admirable. Un amor “moderno” en muchos sentidos que se negó a quedarse encasillado en un noviazgo o una separación tradicional. Nunca se dejaron de amar y a la vez, nunca dejaron de compartir el amor con otros.

“¡Qué joven y hermosa fue la mañana en París cuando nos conocimos! Librabas tu primera batalla. Estuviste glorioso ese día y desde ahí, esa gloria jamás te dejó. ¿Cómo iba a imaginar que nos estaríamos viendo por 50 años más y te estaría diciendo adiós una última vez? Esta es la última vez que hablo contigo, la última vez que puedo. Tus cenizas pronto irán al lugar de descanso que te espera en los jardines de Marruecos… Para dejarte, Yves, quiero decirte cuánto te admiro, te respeto profundamente y te amo.”

 

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