Durante años, muchos hombres creyeron que solo tenían un disparo. Tras el orgasmo, comenzaba ese periodo de sopor y de bajona sexual que les impulsaba irremediablemente hacia el sueño.

Esta reacción tiene un nombre que quizá nunca hayáis escuchado: periodo refractario, y médicamente se define como la fase de recuperación que viene después de que un hombre eyacula y pierde la erección. Durante este periodo, disminuye el apetito sexual, los genitales están hipersensibles y se produce un estado de relajación y somnolencia.

Pero ¿existe alguna técnica para neutralizar este periodo y tener varios orgasmos seguidos? Las mujeres, por ejemplo, carecen de un periodo refractario y muchas de ellas pueden tener varios orgasmos seguidos sin mucha dificultad.

En el caso del hombre, la cosa se complica. En primer lugar, habría que distinguir entre dos posibles escenarios. El primero consistiría en tener varios orgasmos a lo largo de una relación sexual con un periodo refractario muy breve entre ellos.

En este caso, hay multitud de factores físicos, anímicos y mentales que influyen. Por ejemplo nuestro nivel de excitación, si estamos más o menos cansados, si nos encontramos bien en general, de si estamos más o menos cómodos, de la propia práctica y conocimiento que tenemos de nuestro cuerpo y, finalmente, de la propia capacidad innata que la persona tenga para recuperarse tras un orgasmo. No hay dos cuerpos iguales y, sencillamente, a algunos hombres, por su constitución física, recuperarse de un orgasmo les cuesta menos.

Un buen ejemplo de esto es el estudio que se realizó en 1998 en la Universidad de Rutgers, se documentó el caso de un hombre que tuvo seis orgasmos con eyaculación en solo 36 minutos.

Otra cosa es la multiorgasmia, que implicaría tener diversos orgasmos seguidos sin que en ningún momento se detenga la estimulación tras el orgasmo y que, en muchas ocasiones, implica que el hombre no eyacula con cada pico de placer. Esto permite que el ciclo sexual no se complete y pueda seguir adelante sin parar.

Para conseguir esto se requiere un control del cuerpo, de sus sensaciones y reacciones, que se ha de entrenar física y mentalmente, por ejemplo a través de la práctica y el conocimiento del sexo tántrico. No es precisamente algo sencillo y requiere concentración y voluntad. Pero, eso sí, completar el camino tiene sus frutos.

Es genial que estés interesado en explorar cualquiera de estas vías, el conocimiento de las reacciones de tu cuerpo podrá llevarte sin duda a cotas de placer que nunca habías soñado alcanzar, pero antes de ponerte a ello, recuerda que el sexo es algo para disfrutar, no te obsesiones porque eso podría llevarte a frustrarte y dificultar el proceso.

Vívelo de una forma positiva, comparte tus ideas con tu o tus parejas sexuales y relájate. Experimenta tú solo a través de la masturbación, plantea tener relaciones sexuales más largas en las que la duración del periodo refractario quizá no importe tanto. Una actitud positiva y relajada es el mejor camino para disfrutar plenamente de tu vida sexual y de tus orgasmos.

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