¿Qué podemos aprender de los osos gais y las lagartijas lesbianas?

Un libro de la bióloga evolutiva Joan Roughgarden, 'El arcoíris de la revolución', abre el armario del reino animal

 

“Muchos de nosotros crecimos admirando la familia nuclear como norma, y nos enseñaron que las familias monoparentales, de parejas del mismo sexo o las comunas eran alternativas de segunda o, peor aún, inapropiadas. Sin embargo, el significado de la familia humana está cambiando. Con tanta controversia sobre el significado de la familia y la paternidad, preguntarse cómo crían los animales a sus crías puede ser útil”, asegura la profesora bióloga evolutiva Joan Roughgarden de la Universidad de Stanford en su nueva obra, publicada recientemente por la editorial Capitán Swing.

Con esta motivación en mente, entre otras, Roughgarden nos muestra una diversidad sexual y de organización social entre el género animal que nos lleva a cuestionarnos nuestra propia mirada sobre cómo entendemos el género, la sexualidad o la familia entre los seres humanos.

¿En qué consiste una familia animal? ¿Existe alguna organización familiar que resulte especialmente eficaz para criar a los hijos? ¿Apoya la biología la creencia de que la familia nuclear debería tener un estatus privilegiado en nuestra sociedad? A todas estas preguntas vamos encontrando sorprendentes respuestas a lo largo del libro. Aprendemos, por ejemplo, que muchos primates muestran comportamientos agresivos recurrentes con las hembras, mientras que otras especies son especialmente cooperativas e igualitarias.

Que los gecos de Hawái o las lagartijas cola de látigo solo desarrollan un género, el femenino, mientras que muchos peces, entre ellos el pez payaso, cambian de género como de camisa, incluso varias veces a lo largo de su vida. Que las hienas hembra tienen pene, así como algunas especies de primates. Que muchos mamíferos, entre ellos los osos, tienen relaciones homosexuales. También, que hay pájaros monógamos, otros que viven en comunas y algunos que se lanzan al poliamor sin complejos.

“La supervivencia a largo plazo de una especie depende de que sea lo suficientemente diversa como para tener una descendencia lo más colorida posible”, asegura Roughgarden en su ensayo, y continúa: “No solo el entorno físico, sino también el entorno social de una especie está sometido a cambios continuos”. El concepto de pareja «ideal» ha ido cambiando a lo largo del tiempo, como muestran los retratos de las mujeres que podemos ver colgados en los museos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí