La mala educación

El proyecto de ley “No diga gay” avanza en medio de la polémica en Florida

 

Un proyecto de ley conocido como “Don’t say gay” (“No digas gay”) avanza en el Legislativo de Florida en medio de polémicas que culpan a los republicanos de querer impulsar la “homofobia” al anular las discusiones sobre sexualidad e identidad de género en las aulas escolares.

La iniciativa, que ha encontrado el rechazo de organizaciones del colectivo LGBTQ+, impediría que los maestros hablen sobre dichos temas al considerar que no son “apropiados para la edad o el desarrollo de los estudiantes”.

Para la organización Equaility Florida, la medida es “abominable, peligrosa y tendrá consecuencias reales para las personas LGBTQ”.

“Somos padres, estudiantes y maestros. Somos sus hermanos y hermanas. Las conversaciones sobre nosotros no son algo peligroso que deba prohibirse”, expresó Jon Harris Maurer, directivo de Equaility Florida, durante las sesiones que discuten la iniciativa.

El llamado Proyecto de ley de derechos de los padres en la educación fue aprobado ya en el Comité de Educación y Empleo y está siendo estudiado ahora por el Judicial.

Para el republicano Joe Harding, patrocinador de la ley, se trata de una iniciativa para defender la responsabilidad de “ser padre”.

Sin embargo, la legisladora de Florida Anna Eskamani considera «que cualquier esfuerzo por borrar a las personas y familias LGBTQ+ “tiene sus raíces en la homofobia y la transfobia”.

De se aprobado el proyecto, los padres podrán presentar demandas judiciales contra el distrito escolar y recibir una indemnización por daños y perjuicios si creen que sus políticas infringe el “derecho fundamental a tomar decisiones sobre la crianza y el control de sus hijos”.

En el Legislativo de Florida avanza también otro proyecto de ley encaminado en últimas evitar que los blancos se sientan “incómodos”, “culpables” o “angustiados” cuando se traten en escuelas o empresas temas de racismo o discriminación ocurridos en el pasado.

De ser aprobada, la iniciativa impediría que los maestros enseñen materias que puedan hacer que los estudiantes se sientan responsables de errores históricos basados en su raza, sexo u origen nacional.

En diciembre pasado, el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, propuso un proyecto de ley, conocido como WOKE, que permitiría a los padres demandar a las escuelas que enseñan la “teoría crítica de la raza”.

Esa teoría se basa en un movimiento intelectual y social interdisciplinario de académicos y activistas de los derechos civiles que buscan examinar la intersección de la raza y la ley en Estados Unidos.

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