Cómo recuperarte cuando te han hecho ‘ghosting’

Hazte a la idea de que no ha muerto ni se ha ido a vivir a Kurdistán: simplemente pasa de ti. Pero eso no significa que tengas que sentirte mal

 

En este mundo acelerado en el que vivimos, en el que las aplicaciones para buscar pareja se nos ofrecen como tipos de vino que degustar en una cata, parece que tenemos tantas oportunidades de ligar que ni siquiera suena divertido hacerlo. De perfil en perfil, tirando porque nos toca, probamos con distintas personas sin contentarnos nunca del todo, pues siempre queda la duda de que algo mejor todavía queda por llegar.

Es el capitalismo de las relaciones de pareja, la manera de calmar el ego consiguiendo ‘likes’ de una manera poco ética. Al final, habiendo tantas opciones en el mercado, no nos llegamos a decantar por ninguna, y cuando desaparecemos ni siquiera nos excusamos apropiadamente. Llega entonces el temido ‘ghosting‘, (del término en inglés, pues no hay una palabra en español adecuada para ello): la persona con la que podrías empezar algo, y con la que incluso comenzabas a ilusionarte, desaparece de un día para otro y para siempre.

No contesta al WhatsApp, ni en redes sociales, quizá no está disponible ni en el teléfono. Ha hecho bomba de humo. Quizá al principio tiendas a pensar que ha muerto en un terrible accidente de tráfico o que ha tenido que huir al Kurdistán y cambiar su identidad. No durará mucho esa creencia, claro, hasta que comprendas que has entrado en la larga lista de personas que alguna vez han sufrido ghosting en su vida. No estás solo.

La práctica no es nueva ni mucho menos, pero cada vez más frecuente. No se limita exclusivamente a las relaciones de pareja, sino que incluso comienza a darse en el trabajo: el trabajador desaparece de un día para otro y no vuelve a contestar a las llamadas o incluso mensajes por correo electrónico. Generalmente suele suceder los primeros días o semanas en las que dicha persona ha sido contratada, aunque también puede darse durante un proceso de selección: no acude a la entrevista y tampoco avisa de que no va a ir. O quizá es contratado, pero no aparece el primer día de trabajo.

Las investigaciones han demostrado que el bienestar y la salud mental pueden verse dañados por comportamientos evasivos o estos actos de desaparición. En un mundo lleno de incertidumbre y de compromisos rotos, quizá parezca difícil mantener la decencia humana, pero no se debe renunciar a ella. Como explica Val Walker en ‘Psychology Today’: «Aunque se supone que lo mejor es no tomarlo como algo personal, duele igual cuando son irrespetuosos con nosotros. Lo fundamental es creer en tu integridad y mantenerte fiel a tus principios. ¿Por qué deberías perder tus estándares, tus valores y tu carácter?».

La psiquiatra también asegura que, en un nivel más profundo, podremos consolarnos valorando a las personas que verdaderamente son confiables y comprometidas. «Jurar mantener nuestra integridad es una forma gratificante de recuperar nuestro poder después de ser tratados irrespetuosamente». Al fin y al cabo, aquellas personas que hacen ghosting suelen ser inmaduras, evitan el enfrentamiento y carecen de empatía, rasgos que no son recomendables ni envidiables, por lo que sanar las heridas valorando tu propio código moral es fundamental.

Practica la empatía con el que no lo hizo contigo. Es difícil, pero no imposible. Puede que tenga problemas personajes y por ello haya desaparecido. Lo importante de cualquier manera eres tú, por lo que evita alimentar el enfado y, por supuesto, no te sientas culpable por una cuestión contra la que no puedes luchar ni puedes hacer nada para evitarla. Tú no eres esa clase de persona ni jamás harías algo así. Quédate con eso.

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