Los mayas y su obsesión con el pene

Los mayas tenían una enorme obsesión con el pene y, si no nos crees, aquí te contamos más acerca de su amor por los falos.

 

No es ningún secreto que el pene ha sido la inspiración de muchas obras de arte y otros tipos de representaciones a lo largo de la historia. Pero si se trata de competir, los mayas definitivamente se llevan las palmas. ¡Vaya fijación que tenían con los falos!

Culto al falo y representaciones fálicas por doquier

Al igual que en muchas culturas, el culto fálico también estuvo presente en la cultura maya. Y es que incluso hoy en día podemos encontrar un sinfín de representaciones fálicas de este período en el Museo de Antropología de CDMX y también en muchas de las zonas arqueológicas de Uxmal, Tulum, Xcaret, Oxkintok, y Chichén Itzá. De hecho, en Chichén Itzá está la edificación que se conoce como el ‘templo de los falos’.

Y es que hoy se sabe que los falos fueron objeto de culto por parte de los mayas. Asimismo, las múltiples figuras del miembro viril talladas en piedra sirvieron a esta cultura para realizar rituales, marcar eventos cosmológicos y hasta míticos.

De hecho, se han encontrado más de 140 representaciones fálicas en distintos lugares de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Esto solo comprueba que los mayas tenían algún tipo de obsesión con el pene.

La Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos (Famsi) ha identificado varios tipos de representaciones fálicas talladas en piedra e incluso en madera. Estos incluyen falos grandes, falos separados de la forma humana, falos portátiles (que se cree que se usaban como consoladores) y falos adheridos a la forma humana.

Rituales fálicos

Los historiadores aseguran que la mayoría de estas figuras está relacionada con rituales de la lluvia. Los mayas consideraban a la lluvia como representación del semen divino que fertilizaba a la tierra que, por su parte, simbolizaba lo femenino.

Es escasa la información referente a cómo se llevaban exactamente a cabo estos rituales del culto fálico. Sin embargo, en el Códice Madrid aparecen 4 dioses alrededor de una especie de brasero o pedestal sobre el que se encuentra una tortuga —símbolo de la tierra, lo femenino— que es atravesada por una cuerda. Estos dioses, incluyendo al de la lluvia y al de la muerte, también se encuentran atravesando sus penes con la misma cuerda y uniéndolos para recoger su preciosa sangre.

Este mismo ritual era repetido por los varones de la élite. Supuestamente, imitaban a los dioses para que se cumplieran los ciclos de la naturaleza y las lluvias se presentaran a tiempo para que las cosechas se dieran en forma abundante.

Dildos mayas

La masturbación también se practicaba como una especie de ritual en la cultura maya. Según sus creencias, lanzar su semen al suelo era una manera de fecundar a la tierra, que en algunas civilizaciones era considerada un símbolo femenino.

También hay indicios de que los mayas tenían objetos sexuales de madera, usados como consoladores y descritos como una «efigie fálica»

Se han descubierto falos portátiles en montones de conchas, escondites, entierros y cuevas. Estos estaban elaborados con distintos materiales como arcilla, piedra, madera, piedra pómez y concha.

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