Santa Fé | Chica trans ingresa al Instituto de Seguridad Pública de la provincia

Narela Alejandra Gómez ya es parte del Instituto de Seguridad Pública provincial, pese a algunos escollos institucionales. Su amiga Keyla Fernanda Galván espera definiciones.

 

Narela Alejandra Gómez y Keyla Fernanda Galván tienen 25 años y son dos chicas trans de nuestra ciudad que hace un tiempo se propusieron ser policías. Con un firme deseo llevaron adelante, más de una vez, los exámenes requeridos por el Instituto de Seguridad Pública de la provincia de Santa Fe (ISEP). La travesía no resultó sencilla.

Hoy, la primera de ellas ya forma parte de lista de ingreso, aunque el inicio de clases se vio suspendido por el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto el 20 de marzo. Su compañera y amiga, aún espera la resolución del trámite por parte del Ministerio de Seguridad.

Vecina de Barranquitas Oeste, Keyla supo años atrás que era posible estudiar la carrera de policía. “Tenía conocimiento de que chicos y chicas gays y lesbianas estaban en la carrera. Entonces me pregunté por qué yo no puedo y el día de mañana ser policía”, sostuvo al contar sus inquietudes que no dejan de entramarse con las conquistas sociales y civiles que ha logrado el colectivo LGTBI y, particularmente, la población trans. Si bien en los espacios de formación transitados, “nunca tuve una discriminación, es una de las fortalezas que me ha dado la gente y la lucha de años de mis compañeras, que hace que hoy podamos tener una vida ‘normal’”.

Felicidad

Por su parte, Narela se mostró más que satisfecha por la posibilidad efectiva de ser parte del ISEP.Siempre fue mi sueño ser policía. Estoy muy contenta y creo que voy a poder cumplirlo. Todos siempre tenemos que pasar algún obstáculo para cumplir nuestras metas. Fue un poco complicado porque esta fue la segunda vez que me presenté. Me había salido que tenía pie plano y no lo tengo”, manifestó esta chica de Barranquitas Sur que no deja de celebrar su objetivo cumplido. “En lo personal significa un montón. Lograr esto es muchísimo, todavía no lo puedo creer. Estoy feliz, feliz –exaltó–. Mi familia es muy humilde y también está muy contenta. Mis padres no terminaron la secundaria, solamente quedaron en la primaria. Así, mis abuelos. Llegar a esto para mí es un montón”.
Como muchas de las cuestiones que incumben a instituciones, los desafíos se potencian y hasta se complejizan. “Creo que el colectivo trans ahora va a tener otra mirada. La policía siempre estuvo en contra del colectivo y más de las chicas trans. Siempre hubo discordias, historias de pegarles a las chicas. Este es un paso, no sé si un intento de unión. Ojalá que funcione”, ponderó Narela. En una misma sintonía se pronunció Keyla: “Vengo intentando tres, cuatro años cuando tuve la chance de tener mi DNI femenino y lo intenté. Y esta es la tercera vez. Más allá de que quedé en el camino, que las dos hayamos buscado las cosas, preparándonos y pensando cómo el día de mañana íbamos a estar juntas en el Instituto es muy lindo. Hacemos un buen equipo”, dijo en referencia al recorrido emprendido junto a su amiga que implicó, entre otras cosas, pasar horas de espera en la terminal de Rosario con “frío, hambre, nervios y ansiedad”. Y no menos sacrificios económicos.

Seguir intentando

Con un tono alegre y sentido, Keyla no dejó de resaltar el significado del ingreso de Narela porque su compinche es la primera chica trans en ser del parte del ISEP y a posteriori será también la primera policía trans de la provincia. “Al colectivo LGTBI le va a dar mucho entusiasmo y a chicas y chicos trans en especial. Es romper el prejuicio que hay sobre la policía. Creo que eso se va a romper. Yo lo voy a seguir intentando porque me encantaría poder ayudar como policía”, aseguró con la mirada puesta hacia delante.

Ambas jóvenes destacaron el buen trato y el respeto recibidos por parte de los profesionales del Instituto, aunque algunas normativas quizás merezcan una revisión. A Narela, por ejemplo, se le solicitó un análisis de embarazo como a todas las mujeres que son aspirantes. “No tenía drama de ir a una clínica a explicar la situación y hacérmelo, pero la abogada presentó un escrito porque era una pérdida de plata porque no tengo obra social. Es algo chocante para lo que soy yo. Siempre está todo bien, pero falta una vuelta de rosca”, precisó.

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