¿Quieres disfrutar mucho más el sexo? ¡No te concentres en las erecciones!

Debemos ser capaces de percibir las dificultades en el sexo como un reto que nos ayuda a comprender cómo podemos ser sexuales,

 

Las erecciones suponen obsesiones que generan problemas en nuestros encuentros sexuales. Los hombres en algún momento de nuestra vida nos pasamos demasiado tiempo observando y analizando nuestras erecciones. ¿Cuánto nos cuesta alcanzarlas? ¿Podemos conservarlas? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo tardamos en eyacular? Si estás en un momento así o incluso es algo que arrastras y no has conseguido salir de ahí, tan sólo detente. ¡Detén esa obsesión con tu pene!

Recuerda que, lejos de lo que nos han enseñado en el porno y lejos de los imperativos sociales, la realidad es que tu pene no está diseñado para funcionar cuando tú desees. No está siempre en condiciones para cumplir determinadas expectativas para mantenerse duro o retardar las eyaculaciones. Si observabas el sexo de esa manera debes saber que no. ¡Eso no es sexo!

En realidad tiene un nombre y se llama mal sexo. De hecho, puede llevarnos a sufrir de problemas fisiológicos a un largo plazo así como problemas en nuestro aparato genital. Y es que… si nos sobre esforzamos continuamente para cumplir un imperativo externo, al final dicha fricción nos pasa factura y es la desensibilización.

Al final lo que hacemos es ir más rápido, o más lento, o hacerlo más duro… o tener más sexo… Todos estos comportamientos no naturales y forzados por la influencia social pueden conducirte a la pérdida de sensibilidad. En otras palabras… ¡Podrías llegar a no sentir placer teniendo sexo!

Muchos jóvenes ya están sufriéndolo y es una verdadera pena. ¡Imagínate! ¿Cómo es posible que chicos que no llegan a los 25 años no sean capaces de experimentar placer con las formas de sexo más suaves?

Es por ello por lo que resulta especialmente importante que seamos capaces de centrarnos en nosotros mismos y nuestro propio placer, y no tanto en cumplir las expectativas de los demás.

Es cierto que el sexo influye de una forma importante en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Dependiendo de la cantidad de placer que seamos capaces de dar a los demás nos veremos «más o menos válidos» o incluso «más o menos deseados». Sin embargo, siguiendo está dinámica el placer acaba reduciéndose y es una pena.

Al final estás más pendiente de lo mecánico del sexo (por ejemplo en permanecer duro y eyacular, o de mantener un buen ritmo) que al final acabas dejando a un lado el componente emocional, sensitivo y psicológico. Y así no lo disfrutas. Lo más recomendable en estos casos es… hacer menos y disfrutar más, ser más.

Al final no se trata de cuidar una salud sexual o psicológica. También de mantener una salud física. La disfunción sexual aparece cuando tienes una concepción exigente, externa sobre el encuentro sexual.

Cuando sólo ves tu pene como la única forma de dar placer. En el momento en el que adquieres una concepción diversa sobre el sexo y cómo dar placer, te protegerás de la disfunción eréctil porque descubrirás que también existen los dedos, la lengua o los juguetes. Y estos elementos pueden generar tanto o incluso más placer que el pene.

En realidad, la disfunción sexual comienza a sufrirse cuando se tienen expectativas poco realistas o existen malentendidos sobre cómo funciona un pene en realidad. El problema es que contamos con una mala base y solucionamos estas cuestiones con una píldora. En realidad, no necesitas ninguna píldora para tener una erección.

Lo que necesitas es adquirir una mejor educación sexual y valorarte más a ti mismo y a tu pene. De verdad, no sólo es un factor importante la hidráulica biológica como los vendedores de Viagra nos quieren hacer creer.

Debes tener algo muy claro: Tu pene no es un consolador y bajo ningún concepto debes esperar que funcione como uno. No debes olvidar el concepto de diversidad. ¡Existen tantas erecciones como penes y tamaños! Esto quiere decir que hay infinidad de tipos de erecciones y sensibilidades sexuales diferentes.

Cada hombre funciona de una forma diferente y sus penes también. Además, también debemos tener en cuenta que todos tendremos un problema con nuestra salud sexual en determinados momentos de nuestra vida y esto es algo normal y saludable, no un desorden como nos quieren hacer entender.

Debemos ser capaces de percibir las dificultades en el sexo como un reto que nos ayuda a comprender cómo podemos ser sexuales, sin temer a la experimentación con la perversión, juguetes nuevos o incluso posiciones nuevas. ¡El placer es lo que verdaderamente cuenta!

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