Inicio La Buena Vida Sexo Fetichismo de ombligos y vientres

Fetichismo de ombligos y vientres

Fetichismos hay muchos, tantos como personas, y es que cada una se excita sexualmente con objetos, situaciones o partes del cuerpo distintas.

 

Uno de esos fetichismos  es aquel cuyo objeto fetiche consiste en el ombligo (navelfetish, bellybuttonfetish) y/o el vientre (bellyfetish). Para los amantes de esta parte del cuerpo (ambos suelen coexistir), se trata de una zona cargada de erotismo, mientras para los demás a menudo suele pasar desapercibida.

Pensando en esto de los ombligos recordé una historia que viví en mis propias carnes cuando aún no sabía nada de fetichismos y, aunque no es exactamente un relato erótico, led voy a contar haciendo énfasis en el erotismo con el que la recuerdo:

«Me encontraba a finales de los 90, en plena efervescencia del final de mi adolescencia y aquel verano fue justamente uno de los más fiesteros de mi vida: camping, playa, fiesta de la espuma, viajes, amores de verano… Para despedir la época de estío fui al mismo sitio de todos los años, donde justamente empezaban las fiestas, por lo que salía todas las noches con mi grupo de amigos. Una de esas noches ocurrió algo excepcional de lo que apenas recuerdo los detalles, pero la sensación erótica que me causó nunca la olvidaré. Íbamos caminando por la calle, saliendo de un bar para entrar en otro, y nos topamos con lo que podría llamarse de hippie. Se trataba de un chico joven, con sus rastas y cierto atractivo, que tocaba la flauta para ganarse unas monedas. Cuando me topé con su mirada se clavó directa en mi cintura. Yo llevaba una camiseta cortita, por lo que se me veía el vientre (en aquella época aún no tenía piercing en el ombligo, quedando totalmente visible). No sé cómo sucedió con exactitud, pero cuando me di cuenta aquel desconocido estaba haciéndome una propuesta: si le dejaba tocar mi ombligo allí mismo, tocaría una música para mí con la flauta. Me quedé pensativa, era la proposición más extraña que me habían hecho nunca, ¿sería seguro?, ¿qué pensaba hacerme en el ombligo?, ¿tenía algo que perder si me arriesgaba?… Pasados unos instantes, divagando entre el morbo y el miedo, me decidí a intentarlo. Aquel chico puso su dedo índice alrededor de mi ombligo con tal delicadeza que me sentí como si flotara. Comenzó a moverlo muy despacio, rodeando aquel pequeño agujerito, mientras sentía su respiración entrecortada, al tiempo que a mí se me aceleraba el pulso. Tan sólo duró unos segundos, pero fue como si se parara el tiempo. Desde luego no se trataba del flautista de Hamelín, pero cuando comenzó a sonar la música de su flauta le hubiera seguido al fin del mundo. Siempre me he preguntado cómo siendo algo tan simple, fue una experiencia tan increíblemente erotizante.»

Para algunas culturas antiguas, el ombligo estaba íntimamente relacionado con la fertilidad.

El vientre es la parte del cuerpo que representa por excelencia a las danzas orientales. En la India, por ejemplo, ¿se han fijado que la ropa que las mujeres usan para los bailes de Bollywood suelen dejar al descubierto el ombligo y generalmente lo adornan con piercings para hacerlo más llamativo? Lo mismo sucede con la danza del vientre, un tipo de baile donde la mayor parte gira alrededor del ombligo, el vientre y las caderas de la mujer, siendo además considerada una danza sumamente sensual.

La cultura japonesa también le da mucha importancia al ombligo, y es por ello que actualmente se han puesto de moda entre las japonesas las operaciones de cirugía estética del ombligo, para ponérselo rasgado.

En la literatura encontramos numerosas alusiones al ombligo con una simbología sexual, empezando por un vérsiculo de la Biblia, el Cantar de los Cantares, que dice así: «Tu ombligo, como cáliz redondo, al que nunca le falta licor. Tu vientre, como montón de trigo, cercado de lirios».

Pero volviendo al bellyfetish y al navelfetish, me llama la atención comprobar que estos fetichismos tienen un público tan amplio que existen categorías propias dentro de las webs de vídeos porno. Incluso, hay páginas web que reúnen a la comunidad del fetiche del ombligo.

En las relaciones sexuales, esta atracción sexual por el ombligo, se traduce en la excitación a través de lamer, besar, acariciar, chupar… dicha zona del cuerpo de otra persona. Además, el ombligo posee gran cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que puede ser una zona erógena que produzca bastante placer en quien recibe la estimulación erótica del mismo. Así, por ejemplo, jugar con un hielo en el ombligo o tomar alguna bebida sorbiendo del mismo puede producir sensaciones eróticas únicas.

Sin duda, el ombligo es el centro del cuerpo y por ello merece, no sólo ser objeto de atención de muchas miradas, sino también de muchas caricias, y eso lo saben bien los fetichistas de ombligos y vientres.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre aquí

X