Sexo y coronavirus: el lado hot de la enfermedad

Como en su momento lo hicieron el cólera y la Peste Negra, el nuevo virus llegó a la cama. ¿Qué pasa con el erotismo cuando flota tanto miedo en el aire? ¿Se viene la Edad de Oro del Sexo Virtual?

 

“Soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad”, se quejaba un viejo hit del rock argentino. Y lo que era una figura poética tiene hoy otras resonancias. El COVID 19 se expande por el mundo y si bien no es excusa para volverse paranoico, hay detalles a tener en cuenta cuando se trata de ponerse cachondo.

Besarse, tocarse y todos los etcéteras son claros facilitadores del contagio. ¿Y entonces qué? ¿Se acabó la vida sexual? De ninguna manera. Hay, sí, que prestar atención a un par de recomendaciones. Las personas acostumbradas a acostarse con cualquier cosa que se mueve deberán tener más cuidado. Al menos así lo explicó esta semana Anna Muldoon, una médica e investigadora estadounidense radicada en Arizona. Según la especialista, está bien sucumbir a los placeres, aunque es importante avisarle a los demás si nos sentimos mal. Al menor síntoma, cuidar al otro y guardarse.

Sabiduría oriental. Pero la cuarentena también puede ser un catalizador de la fornicación. Según informa la revista Wired, los habitantes de las ciudades chinas más perjudicadas por la pandemia están compartiendo fotos de tiendas donde se agotaron los preservativos. Tras semanas de encierro, muchos ciudadanos de la República Popular se cansaron de ver series de Netflix y fueron a los bifes.

Las redes estornudan. En el universo virtual las consecuencias son igualmente notorias. Usuarios de las redes “para conocer pareja” reportan que las empresas hacen lo posible para capear la tormenta. Por eso Tinder está mostrando mensajes donde asegura que aunque “quiere que te sigas divirtiendo” es preciso que “recuerdes utilizar desinfectante para las manos”. OkCupid, otra plataforma de contactos, añadió el ítem “¿afecta el coronavirus tus citas?” a los perfiles. Ocurre que algunos no quieren saber nada con personas “de riesgo”.

El único sector que parece no haber tomado nota de los nuevos tiempos es el de la gente que de todos modos no se acostaba con nadie incluso antes de la pandemia. A ellos les queda el placer morboso de sentarse a ver cómo los demás se las ingenian para amar sin apestarse en el intento.

Dejar respuesta

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre aquí