Por primera vez en la Serenata a Cafayate cantará una bagualera trans

Lorena Carpanchay subirá al escenario del Payo Solá con sus coplas que manifiestan la lucha de una comunidad diversa y disidente.

Pachamama aquí estamos las hijas de la tierra
La Pachamama, la Pachamama
Somos las trans originarias de esta tierra,
las hijas del rigor
Lunita de los valles,
cantora de la tierra
para el cielo rojo de las travestis
Lo dijo Lohana y Sacayán,
al calabozo no volvemos nunca más
Trans, conciencia, memoria y resistencia
Pachamama Pachamama
aquí están las hijas de la madre tierra

La copla es de Lorena Carpanchay, y pertenece ya a toda la comunidad y el activismo de personas trans y travestis. La bagualera cafayateña cantará ésta y otras bagualas más en el festival más emblemático de su tierra: el 24 de febrero subirá al escenario Payo Solá en una nueva edición de la Serenata a Cafayate.

“Es la primera vez que una chica trans llega a este escenario. Ya es una revolución. Es el comentario de todo el pueblo”, dice Lorena, que a principios de enero recibió la invitación del intendente cafayateño, Fernando Almeda, para participar de esta tradicional fiesta de los Valles Calchaquíes.

“Estoy muy orgullosa de ser Lorena Carpanchay, una chica trans de Cafayate y bagualera”

La bagualera ya se prepara para su actuación, en el lugar donde hace tiempo sueña alzar su voz al ritmo de la caja. Contó que está “puliendo” nuevas coplas que rinden homenaje a pioneras militantes del colectivo LGBT, como Lohana Berkins y Diana Sacayan, y manifiestan la lucha por los derechos de las personas trans y travestis.

Lorena cuenta que la invitación a participar de la Serenata la llena de emoción. “Llevo en el alma y en la sangre el canto de la baguala”, asegura.

Desde niña creció escuchando este canto popular que identifica a los pueblos campesinos del norte argentino, a través del cual se manifiestan luchas y reclamos de comunidades muchas veces excluidas.

La cafayateña abrazó esas raíces para visibilizar, desde la baguala, una diversidad sexual descentralizada y rural. Orgullosa de su tierra, dice que elige vivir en el campo de Cafayate, preparando dulces, tejiendo productos artesanales y vendiendo frutas, porque es eso es lo que la define. “Tengo oportunidades de cantar en Buenos Aires, pero yo aquí me quedo”, asegura.

“Se nota una apertura en la sociedad. Siento que en el pueblo me apoyan”, asegura. Y a la vez dice sentirse entusiasmada, ya que cuenta con el aliento de su familia, después de varios años de miradas esquivas.

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