Homofobia. Atacaron a un ex rey de la Vendimia para todos

Marcos y Franco fueron a desayunar este lunes a un local de comidas rápidas de la ciudad de Buenos Aires y fueron golpeados por un joven de 30 años. "Nos gritaba putos de mierda. Muertos de hambre", contaron

 

Dos jóvenes fueron a desayunar este lunes a un local de comidas rápidas al barrio porteño de Palermo y fueron víctimas de un brutal ataque homofóbico. Mientras esperaban su pedido, Marcos y Franco fueron golpeados por un muchacho de 30 años al grito de “putos de mierda”. No es la primera vez que pasa. Hace tres años, en otro local de la misma firma (a unas seis cuadras de allí) otro chico fue golpeado por una patota, también al grito de “puto”: lo golpearon hasta dejarlo inconsciente y tuvo que ser internado.

“El lunes, después de salir del boliche, fuimos a desayunar con un amigo a un local de comidas rápidas de Córdoba y Medrano, en el barrio porteño de Palermo. Un chico nos empezó a insultar. Nos gritaba putos de mierda. Muertos de hambre. No tienen ni para comer. Nos tiró la gaseosa en la cara. Nos pegó a los dos con un manojo de llaves. Me desmayé y me tuvieron que hacer puntos. Nos molió a palos a mi amigo y a mí”, contó Marcos Zalazar, uno de los jóvenes agredidos.

Marcos y Franco de Bernardo estaban desayunando el lunes cerca de las 7 de la mañana en un local de McDonald’s, en Córdoba (al 3800) esquina Medrano. “Cuando el chico nos empezó a insultar el de seguridad los separó. A nosotros nos sentó en una mesa y a al agresor en la otra punta”, explicó Marcos.

Marcos detalló que a los pocos minutos salieron del McDonald’s y el agresor empezó a golpearlo. “Me tuvieron que dar cuatro puntos”, lamentó.

“Cuando Franco me vio lleno de sangre nos quiso separar y también le pegó. Se cayó al piso arriba de unas piedras, se raspó las rodillas y ahí alguien lo sacó y se lo llevó”, detalló.

“No pude reaccionar porque tenía la cara llena de sangre, me desvanecí y lo único que recuerdo es que estaba en el baño y unos chicos me ayudaron. Hicimos la denuncia”, explicó el joven.

“Estamos esperando el video de las cámaras de McDonald’s. Si alguien estuvo en el lugar y nos quiere dar una mano estaremos agradecidos. La sacamos barata, pero tenemos moretones, derrames en los ojos, golpes, no estamos pudiendo ir a trabajar. También tenemos ataques de pánico. Todos los días nos enteramos que le pegan a alguien, lo dejan inconsciente o lo matan”, remarcó el joven.

Y concluyó: “Si les pasa algo no hay que dudar en denunciar. No hay que naturalizar la violencia”.

No es el primer ataque en un local de comidas rápidas de esta firma en la misma zona. Tres años atrás, Jonathan Castellari esperaba un pedido en otro McDonald’s y fue atacado por una patota al grito de “puto”.

El joven se encontraba en el local de comidas rápidas de Córdoba al 3200, también en el barrio porteño de Palermo, cuando fue abordado por ocho hombres. Lo golpearon hasta que quedó en el piso bañado de sangre e inconsciente y tuvo que ser internado.

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