El nadador olímpico Markus Thormeyer sale del closet

 

Aunque la diversidad sexual cada vez es mejor aceptada y entendida en todos los ámbitos, el deporte es aún un ambiente hostil para las personas LGBTI que muchas veces tienen que ocultar su sexualidad para no poner en riesgo su carrera que podría verse frenada a causa de la homofobia.

Sin embargo, algunos atletas profesionales ya se han armado de valor para contarle al mundo sobre su orientación sexual o su identidad de género, uno de ellos fue el nadador Markus Thormeyer quien recientemente se reconoció como gay en un ensayo personal publicado en la revista OutSports.

Markus, de 22 años, es nadador y compitió por el equipo de relevos de estilo libre representante de Canadá en los Juegos Olímpicos de 2016; el joven confesó que se sintió avergonzado de su sexualidad al comienzo de su carrera, pero que el deporte logró ayudarlo a salir adelante.

“Estaba dispuesto a darlo todo, pero algo me estaba frenando. Era el secreto que guardaba: que era gay”

Markus estaba asustado y ello lo llevó a mantener su sexualidad como un absoluto secreto, entre otras cosas porque creía que sus compañeros de equipo no lo aceptarían y quería evitar crear un «drama en el grupo de entrenamiento» que podría haber acabado con el sueño olímpico.

«¿Al salir, cambiaría la dinámica del grupo de entrenamiento y comprometería nuestras posibilidades de ir a los Juegos Olímpicos de 2016? No quería arriesgarme»

El tiempo fue pasando hasta que llegó el momento en que Markus no podía seguir ocultando a sus compañeros y a la gente que ama, una parte tan importante de su vida. «Eventualmente, el estrés se fue acumulando tanto, que simplemente me quebré. Me sentí impotente, pero también sabía que no podía seguir viviendo así».

El nadador no encontraba la forma de decirle a sus compañeros la verdad, pero un día lo hizo dentro de una plática casual y la respuesta que obtuvo fue la mejor que podría haber esperado.

Al confesar que nunca había salido con un chico, uno de sus compañeros simplemente dijo que «debería intentarlo y que sabría si era el correcto cuando se sintiera cómodo».

Saber que tenía compañeros de equipo tan increíbles que me apoyaban fue uno de los mejores sentimientos del mundo. Nadie hizo una escena, y todos me aceptaron»

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