Los 6 tipos de hombres que jamás conseguirán sexo

La lista de hombres que meten la pata y se quedarán con las ganas de tener sexo

 

Las expectativas van desde “bueno, es lindo/me gusta y, por eso, seguro me la voy a pasar bien”, hasta “espero gustarle tanto como le encanté en mi foto de perfil”  Por lo tanto, pensamos que hay pocas probabilidades de que pueda fallar.

Pero ¿qué hay de lo que nuestro próximo amiguitoaporta para que todo fluya como lo esperamos? Lamentablemente, la emocionante certidumbre se diluye cuando nos topamos con los hombres que meterán la pata y, obviamente, se quedarán con las ganas tener sexo.

¿Quiénes son ellos? Los hombres que jamás conseguirán sexo.

El que tiene mal aliento. El saludo con beso en la mejilla y el “mucho gusto” que lance un tufo imposible de soportar son el aviso de que la cita esperada será un verdadero desastre, pues si fue sólo el principio, ¡imagínate lo demás! Evitaremos a toda costa que ni siquiera hable cerca de nosotros. Olvídate de tenerlo cuerpo a cuerpo.

El que no deja el celular ni un momento. Que juntos, en la mesa del bar, su celular sea estratégicamente colocado al lado de su vaso, todas las notificaciones (con o sin tono de aviso) aparezcan en la pantalla, él voltee a ver cada una de ellas y, las conteste mientras están en la esencial conversación de introducción acerca de sus gustos, aficiones y los flirteos varios sin ponernos la correcta atención, no es más que el gran cúmulo de intolerables gestos que nos convencerá de no volver a verlo JAMÁS. Se dice que mientras más uses el celular, más parejas sexuales tienes

El que seduce constantemente. Nosotros, intentando relajarnos ante tan importante evento con un desconocido sin que los tragos sean suficientes, necesitamos una actitud de confianza y cordialidad para saber que no estamos con una especie de sádico o, mínimo, un presumido petulante que cree que cortejando descarada o pretenciosamente nos llevará a la cama

El negativo. Ok, tuvo un día terrible en el trabajo, no le depositaron la quincena o el gobierno no es “el que se merece”; lo entendemos, pues nos pasa a nosotros también, pero si piensa que esa cita y, después, una buena sesión de sexo desaparecerán su tensión social-laboral, con sus incesantes quejas y el mal humor que eso detona, está muuuy equivocado.

El que invoca el fantasma de su ex. ¡Hey! ¡Apenas estamos conociéndonos!, y sólo para saber si existe la química necesaria para pasarla bien y, de paso, tener un buen acostón que, si hay suerte y estamos dispuestos, nos lleve a otros asuntos más “serios” o, mínimo, a otro encontronazo. Así que ya sea porque no la olvida y, ante eso, nos hace sentir comparados, o para ponernos en sobreaviso de que fue un despiadado y que no quiere pasar por lo mismo, las constantes menciones de su ex serán un efectivo mata pasión.

Al que se le pasan las copas.  Ha tomado tanto, que no se le entiende ni una palabra y se tambalea de una manera que en vez de charlar con nosotras, además de que sus chistes son bastante malos. Sin duda, será una de las citas más horrorosas que hayamos tenido.

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