¿Puede tu rol sexual alejarte de dejar entrar el amor en tu vida?

Si quieres resultados diferentes, tienes que probar intentar algo diferente y esa diferencia puede ser mirar más allá que solo el rol sexual.

 

Mucha gente recurre a la típica pregunta después de un rato de charlar, “¿qué buscas?”, a lo que mi respuesta es casi siempre la misma: “depende; depende de mi humor, de la persona, del día, etcétera”. Con este chico, llegó la hora de responder dicha interrogante, por lo que le dije que en ese momento se me antojaba ir por café y continuar la charla en persona; y antes de que digan que soy un intenso, relájense, es una cita por una app,  también podemos hacer amigos y conocidos, además de encontrar sexo casual. Siguiendo con la historia, esperé la respuesta de este chico y me respondió lo siguiente: Ehmm, sí, pero antes de aceptar, ¿qué rol eres?

Cabe aclarar, que antes de entablar una conversación con algún usuario de dichas Apps, me gusta leer el perfil (cuando tienen algo escrito).

Al hacerlo, previamente a saludarle, noté que éramos el mismo rol sexual y no le di importancia para saludarle; le respondí que éramos el mismo rol y que si eso era algún impedimento para continuar charlando, a lo que me respondió:

La verdad, no veo caso a seguir conociéndonos aunque me atraigas físicamente somos el mismo rol y pues nomás no ¿como para qué seguirle?

Y es aquí de donde surge el material para esta nota; hoy vengo a plantearte una teoría personal: ¿Qué tal que el alto índice de fracaso en las relaciones entre hombres homosexuales se debe a que le ponemos peso por sobre todas las cosas a nuestro rol sexual? Es decir, amamos con nuestro pene y nuestro culo o peor aún, decidimos con quien relacionarnos afectivamente basándonos en quién le mete qué a quién. No estoy diciendo que el sexo no sea importante, el sexo es tan importante como lo son la confianza, la comunicación y el amor. Pero entonces, creo que fracasamos en el amor, porque dejamos a un lado todo lo maravilloso que un ser humano pueda ser, debido a que somos inflexibles en algo que nosotros mismos hemos construido, como lo son: los roles sexuales.

El rol sexual, no es lo mismo que la orientación sexo-afectiva, nuestro rol sexual lo definimos basado en nuestra experiencia y sobre todo aquí hay algo muy importante: puede ser modificado.

Como dije previamente, el sexo es importante, pero una relación afectiva no puede girar solo en la compatibilidad sexual y menos cuando esta se ha rigidizado al punto de desechar otras experiencias. Te lo pondré así de claro: conoces a alguien, que te atrae mucho físicamente, que además es inteligente, humilde, se lleva bien con tus amigos, gracioso, amable, se ama a sí mismo, se respeta a sí mismo, confía en ti, en fin hay una química bastante buena entre los dos, PERO: son el mismo rol.

¿Descartarías todas las virtudes, todas las oportunidades de construir algo con él, todas las experiencias que pudieran tener juntos porque le gusta lo mismo que a ti? Descartas a ese maravilloso ser humano que tiene al frente porque te has creado esta idea de que no puedes ni siquiera conocer a alguien que no sea compatible con un fragmento de ti, que si vas a conocer a alguien tiene que gustarle uno u otro rol, de otra manera simplemente no te interesa.

¿Suela ilógico, no? Y quizás estés pensando: “Juan, pero el rol sexual importa, no puedo cambiarlo por otro” En eso, nos equivocamos, el rol sexual es una creación, porque al fin y al cabo todos tenemos la posibilidad de penetrar o ser penetrados (con o sin pene). A lo que voy con esta relfexión es que quizás lo más sano, para empezar a tener relaciones emocionales más sanas, es flexibilizar tu rol sexual. Que no sea el primer filtro de entrada, porque si de por sí ya es algo complicado el encontrar a alguien compatible en otras áreas de tu vida, descartar a un porcentaje elevado por ser tu mismo rol, entonces solo aumentas las posibilidades de obtener tu membresía honoraria y permanente del team #EstoySolx. La vida sexual es importante, pero una visión reduccionista de tu propia sexualidad puede conllevar a una vida de conflicto y soledad.

La vida sexual de una pareja, e incluso la propia, no puede ser reducida al mero acto de “quién penetra a quién”, es decir: el sexo es más allá que tu rol sexual. Un encuentro en caricias, besos, abrazos y también es vida sexual. Existen diferentes alternativas para tener una vida sexual plena en pareja, aún siendo el mismo rol; que además déjame decirte, mucha gente cree que tiene que decidirse por uno. La realidad es que no “tienes que”, el sexo es tan diverso como el ser humano y encasillarte en una de las miles de posibilidades reduce tu experiencia sexual, así que en realidad: los “inters” nos llevan ventajas en ello.

Yo no digo que te obligues a cambiar de rol, y entiendo que prefiramos uno, a todos puede gustarnos más el chocolate que la vainilla, pero de pronto podemos disfrutar un helado napolitano; pero a lo que me refiero es que quizás tantos intentos fallidos de relaciones tienen en parte que ver con que el primer filtro que ponemos para decidir a quién amar basándonos exclusivamente en el rol. Entonces la próxima vez que vayas a “conocer a alguien”, quizás intenta algo diferente y no descartes todo lo maravilloso que puede ser una persona solo por el “que le meten o mete” y quién sabe, quizás el “amor de tu vida” prefiere tu mismo rol y lo habrás bateado por fijarte solo en una parte de él.

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