Sexo Gay En La Ciudad: Amor Supremo – Final De Temporada (Parte 2)

Pero mi deseo era que ambos volvamos a encontrar un amor como este. ¿Acaso eso no es el amor más supremo que existe?¿el amor más allá de todo?

 

‘Cuando no hay amor en la ciudad, este nuevo siglo te tira para abajo. Todos los lugares donde estuviste, tratando de encontrar un amor supremo’
Robbie Williams

[Continúa de Parte I]

Ahí estaba, cara a cara con el Sr. Q. En esa calle pobremente iluminada, estoy seguro que lo único que se veía era el reflejo de mis ojos llorosos. Esta era quizás la última vez que lo iba a ver, y no estaba listo para despedirme de él. Me guardo la mayoría de las cosas que nos dijimos, ni siquiera recuerdo bien las palabras que me salieron en medio de toda esa neblina de pensamientos. Lo que sí recuerdo es que le dije que lo iba a extrañar muchísimo, él dijo lo mismo. Nos abrazamos fuerte, como nunca antes y recuerdo que me salió decirle algo así como que cuando nos volviésemos a ver, todo iba a ser diferente. 

No le pude decir ‘Te Amo’, porque en el fondo, yo sé que él lo sabía. No era necesario, supongo que sentirlo es mejor que escucharlo. Como el verdadero amor en sí. Me tenía que arrancar de ese momento antes de comenzar a llorar fuerte. Le dije que se cuidara y que escribiera de vez en cuando. Y me fui. No quería mirar atrás para que no me viera llorar. Pero a penas llegué a la esquina, me desahogué en la Cañada. 

Unas semanas después había llegado el gran día. La boda de uno de mis mejores amigos. La primera boda gay del grupo. Y había que celebrarla con todo. Viajamos a Traslasierra al civil y a ayudar con los preparativos de la boda. Ese aire fresco y el amor de mis amigos era todo lo que necesitaba para sobrevivir el duelo.

En el colectivo, mientras veía todos esas hermosas montañas pensaba en el Sr. Q. En que cosas estará haciendo. Si me extraña todos los días como yo a él, si me extraña el doble todos los domingos como yo a él. Y recordaba todo lo que habíamos vivido juntos. La primera vez que lo vi realmente por lo que era y no por lo que demostraba ser. La primera vez que apoyó su cabeza en mi hombro y sentí que se me frenó el corazón. La primera vez que me besó, sin querer en los labios, o quizás fue queriendo. Esa vez que dormimos en la misma habitación y que no pude pegar un ojo en toda la noche. Esa vez que me abrazó y se le paró y nos hicimos los que no sentimos nada. La primera vez que me rompió el corazón y se acostó con un amigo mío. La primera vez que sentí que me miró diferente. La primera vez que conversamos sin esas barreras que nos ponemos. Esa vez que me agarró la mano en medio de la lluvia torrencial volviendo a casa. Todas esas veces. De la primera a la última. Y entonces pensé que quizás nada de esto hubiese sucedido si hubiésemos estado en una relación desde el principio. Quizás todo se hubiese acabado a las dos semanas y ahora ni siquiera nos reconoceríamos en la calle. Quizás solo sucedió lo que tenía que suceder y eso es todo. Fue amor, es amor y será amor. 

Nos encontramos. Eso pensaba mientras filmaba el civil de mis amigos con el celular, tratando de no lagrimear para no mover el pulso. Con lo difícil que es encontrar el amor en estos tiempos, en este mundo, NOS ENCONTRAMOS. ¡Y que bueno que haya sucedido!.

Como mis amigos que se casaban ese día. Recuerdo el día que se conocieron. Mi amigo estaba descreído del amor. Acababa de terminar una relación y no quería saber más nada de volverse a enamorar. Eso me decía ese día del amigo, camino a un bar de Güemes. Estaba totalmente abatido y desesperanzado. Y esa misma noche, entre el grupo de amigos, le presenté a otro de mis amigos. Nunca se habían cruzado. Los senté uno al lado del otro. Para los que no creen que existe el amor a primera vista y los flechazos. Unos pocos años después estaba acá, acomodándole la corbata a mi amigo para su casamiento. 

Durante los votos, hasta el más escéptico de mis amigos lagrimeó. Todos lagrimeamos. Todos estábamos ahí y aunque llovía y había neblina, lo que sentíamos era claro, era amor supremo. La fiesta estuvo igual de llena de amor y de diversión, estábamos ahí todos juntos y compartiendo un momento único. 

En el medio de la fiesta, me fui a lavar las manos y de repente un desconocido se me acercó y me preguntó si me llamaba Pablo. Por un microsegundo pensé que la conversación iba a ir por otro lado. Cuando le dije que sí, me dijo que era amigo de Mateo. Me cuestionó porque nunca más le contesté y qué había pasado. Le expliqué que tardé en responderle y, cuando lo iba a hacer, Mateo me había bloqueado de todos lados. Así que era imposible comunicarme con él. Le dije que estaba dispuesto a hablar con él si me desbloqueaba. ¿Cómo se había colado este drama en esta fiesta? No tenía idea. Semanas después seguí esperando que Mateo me desbloqueara, pero nunca sucedió.

Esa noche, mientras las neblinas bajaban desde las montañas, y todos bailaban los últimos temas lentos de la fiesta. Me imaginaba lo lindo que sería tener al Sr. Q ahí bailando conmigo. Y de cuánto lo iba a extrañar a él y a todo lo que nunca pudimos vivir. Quizás en otra vida, quizás esté sucediendo en un universo paralelo. Me encantaría estar en ese universo ahora bailando con él.

Así satisfechos de tanta paz y felicidad llegó a su fin nuestra primera boda gay. 

Al volver a mi departamento, éramos solo yo y ese sentimiento de soledad, esa sensación de que ya no iba a haber Sr. Q por un largo tiempo y de que me iba a tener que acostumbrar a la idea de que no iba a volver. Pero mi deseo era que ambos volvamos a encontrar un amor como este. ¿Acaso eso no es el amor más supremo que existe?¿el amor más allá de todo?

Por suerte unas semanas después tenía que viajar a Buenos Aires para ahogarme con películas en el Festival de Cine Independiente. Mientras esperaba un taxi apareció un chico a lo lejos. Me resultaba familiar. Era Martín, mi ex número 2. Era imposible olvidarme de esos ojos penetrantes, de sus cejas frondosas y de su mandíbula tan besable. Estaba igual a como lo recordaba, con algunas canas sexies. Nos abrazamos. No lo podíamos creer. ‘¿Cómo andás?¿te vas de viaje?’ me preguntó. ‘Si, por unas semanas…¿Cómo andás? Tanto tiempo….’ todavía sorprendido. ‘Muy bien…’ me respondió y se hizo un silencio. Ambos queríamos seguir la conversación, pero justo conseguí un taxi. ‘¿Querés que nos juntemos cuando vuelvas?’ me preguntó. ‘A tomar algo, nos ponemos al día’. ‘Dale, sí’, contesté entusiasmado. ‘Te escribo’…’por facebook’, aclaró. ‘Dale, sí’, recordando que nos teníamos todavía.  

Mientras me alejaba en el taxi me preguntaba ¿Cómo alguien puede dejar esta ciudad? Si está llena de historias y de amores supremos. A veces se desencuentran, a veces se reencuentran y a veces, están ahí, sólo hay que dejarse querer encontrar. 

Nos vemos en la próxima temporada….

Pablo M. Acuña

Pregunta para el foro: ¿Cuál fue tu historia de amor supremo?

1 Comentario

  1. mi historia de amor que siempre voy a recordar fue con Damian, vivimos cuatro años juntos, el tuvo q emigrar a españa alla por el 2001 por las razones que vivia el país, intentamos sobrellevarla a la distancia pero la misma hizo lo suyo, fue mi verdadero amor supremo. lo amo hastael dia de hoy

Dejar respuesta

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre aquí