Para el arzobispo de Cracovia, los gays son una plaga

El representante de la monarquía vaticana no tuvo mejor idea que pronunciar un delirante ataque contra una minoría perseguida

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“Nuestra tierra no está más afectada por la plaga roja, lo que no significa que no haya otra que quiera controlar nuestras almas, corazones y mentes. No es una plaga marxista, bolchevique, pero nace del mismo espíritu, neo-marxista. No es roja, sino del arcoíris”, dijo el arzobispo de Cracovia. En un claro gesto de apoyo a la política homofóbica del gobernante Partido Ley y Justicia (PiS), en campaña para las elecciones de este año, monseñor Marek Jędraszewski comparó así a los gays con una plaga.

El representante de la monarquía vaticana no tuvo mejor idea que pronunciar ese delirante ataque contra una minoría perseguida durante un sermón en homenaje a los 75 años del levantamiento del gueto de Varsovia. Es decir, justo el día en que se conmemora la resistencia de otra minoría perseguida. ¿Homenajeaba monseñor a los judíos asesinados o a los comandantes de las SS que dirigieron la masacre?

No es la primera vez que el arzobispo usa el púlpito para desparramar su odio contra los homosexuales. En junio, cuando se celebró en Cracovia la marcha del orgullo, Jędraszewski dijo que la manifestación era “una negación completa de la belleza del hombre mismo como varón y mujer, de su humanidad”. Como otros jerarcas de la Iglesia católica, Marek también se refiere con frecuencia a la teoría conspirativa conocida como “ideología de género”, que define como “una ideología extremamente peligrosa que lleva directamente a la muerte de nuestra civilización”.

La Iglesia católica sabe que la ideología de género no existe, porque fue ella la que inventó el mito. Tampoco existían los Protocolos de los Sabios de Sión, pero ese tipo de fantasías conspirativas que atribuyen a una minoría estigmatizada planes malévolos para acabar con la humanidad y comerse crudos a los niños, lamentablemente, aún funciona. También sabe la Iglesia cuáles son sus consecuencias y, por ello, debería darle vergüenza que el arzobispo de Cracovia inocule más odio en la nación que albergó campos de concentración como los de Auschwitz y Treblinka, donde discursos como el suyo fueron llevados hasta las últimas consecuencias, exterminando a quienes el régimen consideraba una plaga. Nacido en 1949, poco después del fin de la guerra, monseñor debería haber aprendido algo de la historia.

Las declaraciones de Jędraszewski, designado por Francisco en diciembre de 2016, no son nada inocentes. Llegan en un momento de recrudecimiento de las políticas del odio homofóbico en su país, que se han transformado en uno de los ejes de la campaña del oficialismo. El PiS es un partido de ultraderecha que, desde 2015, ejerce la presidencia y una mayoría parlamentaria, y viene dando pasos cada vez más peligrosos en dirección a un régimen autoritario, como relata Madeleine Albright en su reciente libro sobre el fascismo. Su líder, Jaroslaw Kaczyński, llegó a referirse a la comunidad LGBT como una “importación extranjera”, otro paralelo con el viejo antisemitismo.

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