Amores flexibles

“Salgo con mi vínculo”: el nuevo vocabulario de las relaciones de hoy

ellos online

 

Pareciera que es una cuestión de millennials o ¿centennials? que cada tanto aparezcan nuevas formas de nombrar las relaciones, actitudes y comportamientos frente a los otros. De ahí que los vínculos que Zygmunt Bauman catalogó como “líquidos” (más frágiles y parecidos a conexiones momentáneas que a amores “para toda la vida”) tengan efectivamente mayor versatilidad, más grises, lugares intermedios y, como consecuencia de esto, abran un abanico de experiencias creativas.

Uniones entre dos personas, o más, resumidas en la palabra vínculo, que entre los más jóvenes o en ciertos ámbitos da otro giro. Es habitual estar en una reunión de amigas y escuchar la frase “salgo con mi vínculo”, “hoy me veo con uno de mis vínculos”. No se trata de un novio, tampoco de un amante. Tener un vínculo sexoafectivo con alguien no incluye la fidelidad, se pueden tener otros (al mismo nivel, o no, pero con la particularidad de cada uno).

“‘Vínculo’ generalmente viene de ‘vínculo sexoafectivo’. En sencillas palabras, es una persona con la que tenemos relaciones sexuales y responsabilidad afectiva con algún acuerdo de decir lo que sentimos y pensamos, pero sin ser una relación abierta o cerrada. Por ejemplo, si la otra persona está con muchos o con alguien, podemos saber mínimamente de qué se trata. Es como un ‘chongo’ (amante) pero respetando, tal vez ya superaste las dos o tres citas… Ya hay afecto” (Camilo, 25).

“Para algunos un vínculo sexoafectivo va desde ser un chongo hasta ser un sinónimo de noviazgo. Al ser un concepto posmo, está sujeto a multiplicidad de sentidos”, explica Axel, de 24.

Aunque estas nuevas realidades relacionales deben enfrentarse a los celos, la posesividad, desaires y egoísmos, se van dando, a veces, sin tantos dramas, simplemente ocurren lejos de los viejos esquemas y con intento de desarrollar mayor inteligencia emocional.

“Tenía un evento importante -narra Ludmila, de 32 años- y uno de mis vínculos, con el que estamos saliendo hace más tiempo, se ofreció a acompañarme. Acepté. Entonces, mi otro vínculo (pongámosle E), que es más nuevo, se ofreció a venir también. Le dije que ya iba acompañada. Me siguió preguntando a qué hora era y le dije que si tenía ganas de venir, estaba invitado. Finalmente éramos varios en ese evento familiar, pero no hubo conflicto. Jamás mentí y todos estaban al tanto.”

Cada ser humano tiene su propio centro, llamémosle “yo”, corazón, como sea. No venimos de a dos, ni partidos por la mitad. Nos relacionamos desde nuestro propio centro, hacia los demás, en el aquí y ahora. Compartimos actividades, amor, sexo, sentimientos, ideas, lo que sea, y luego cada uno, en algún momento, vuelve a estar solo. Es por eso que la palabra “vínculo” resume ese compartir, pero sin clasificar o poner etiquetas de prioridad.

Vínculos y responsabilidad afectiva. La responsabilidad afectiva así nombrada es un concepto relativamente nuevo. Para decirlo en simples palabras: se trata de no poner al otro en el lugar de objeto en un vínculo (para salir, divertirme, sacarme las ganas de tener sexo, distraerme), por el contrario, se trata de humanizarlo para considerar sus sentimientos, heridas, debilidades, necesidades y deseos. El “ghosting” o “fantasmeo“, “clavar el visto“, la mentira y el engaño sistemático son conductas que están sostenidas en la primacía del propio ego, pisan y menosprecian los sentimientos ajenos y la comunicación honesta.

En el artículo “No existen relaciones libres sin responsabilidad afectiva”, del blog amoreslivres, el autor comenta: “Una relación libre no es una relación superficial, sin vínculo y sin responsabilidad: esas cosas son parte de aquello de lo que queremos liberarnos. Adherir a las relaciones libres significa comprender, escuchar, cuidar, respetar, en fin, asumir la responsabilidad por lo que hacemos teniendo en cuenta que nuestras acciones van a afectar, a veces profundamente, a las personas que están con nosotrxs. Este es el punto: no necesitar esconder o reprimir nuestra sexualidad, poder ser transparentes en relación a nuestras intenciones y deseos, humanizar las relaciones sacándolas de la lógica del mercado y del criterio del Estado.”

Dejar respuesta

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre aquí