Los máximos beneficios que genera el sexo, no están en el orgasmo, están en esto

Más allá de la química del orgasmo, el bienestar del sexo parece estar en la desnudez y la vinculación emocional que se produce a partir de la intimidad única del sexo-

 

Nuestra sociedad vive obsesionada con el orgasmo. Proliferan las técnicas, tips, consejos y demás para producir más y mejores orgasmos. El orgasmo parece ser la meta y culmen de toda la existencia. Sabemos que el sexo está vinculado a numerosos beneficios de salud, y generalmente los vinculamos directamente con el orgasmo, pero estudios recientes sugieren que la mayoría de estos beneficios podrían venir del período poscoital: el llamado afterglow del sexo no sería solamente el efecto de un momento climático sino, sobre todo, de un complejo proceso de intimación y conexión.

En un artículo en la revista Aeon, Tove K. Danovich cita una serie de investigaciones que muestran que si bien el orgasmo produce un intenso derrame de hormonas y neurotransmisores, el cóctel del amor que sigue al sexo es donde realmente yace la sustancia que buscamos. En un estudio del 2017 se encontró que la satisfacción y la sensación de bienestar general en parejas recién casadas se mantiene cerca de 48 horas después del sexo; esto es lo que llaman el afterglow, el resplandor poscoital, que se siente sobre todo por la liberación de oxitocina y dopamina.

Danovich se pregunta por qué ignoramos y no aprovechamos el hecho de que este luminoso bienestar sexual viene no sólo del orgasmo sino fundamentalmente del tiempo de vinculación que rodea al sexo y por qué, entonces, no lo explotamos:

Al menos en los seres humanos, el efecto del afterglow podría no ser causado por el orgasmo solamente sino, sobre todo, por la rareza y la desnudez emocional del sexo en sí mismo. ‘El sexo involucra algún tipo de grado de vulnerabilidad‘, según [la investigadora] Muise. ‘Tu pareja no sólo está viendo tu cuerpo sino todo tipo de cosas íntimas de ti, como lo que te gusta y no te gusta’. Incluso en una relación larga, esta apertura puede sentirse peligrosa. Pero, añade Muise, ‘Hay una gran oportunidad allí’. Las parejas que son capaces de estar desnudas -emocional y físicamente- se sienten más satisfechas.

Esta desnudez total es lo que es único en el sexo y lo que refuerza el vínculo de una relación de pareja, que a su vez da seguridad y sentido a las personas, lo cual, entre otras cosas, afecta al sistema inmune. Los beneficios del sexo seguramente están sobre todo en esa desnudez física y emocional, en estar desnudos juntos y saber que todo está bien; en la aceptación de la desnudez, que es la aceptación de las personas. Y por supuesto, el placer ayuda a crear esta posibilidad de apertura, pero parece que lo fundamental es la vulnerabilidad que se arriesga y es redimida por el amor.

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