“A la industria del porno no le gusta hablar de VIH”

El actor porno gay Kayden Gray, que vive con VIH desde hace cinco años, compagina su trabajo ayudando a la comunidad LGTB

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Decir que tienes VIH sigue siendo todavía un gran tabú en 2018. El actor porno gay Kayden Gray lo hizo público el año pasado a través de un vídeo y desde entonces ha usado su voz para concienciar e informar. De origen polaco pero afincado en Reino Unido, es una de las caras actuales más conocidas de esta industria con más de 90 mil seguidores en sus redes sociales.

El diagnóstico le cambió la vida hasta tal punto que ahora compagina su trabajo en el porno con varias organizaciones LGTB+, entre ellas Impulse London, desde donde ayuda a hombres homosexuales en materia de salud sexual y mental. Tener referentes es esencial para acabar con el miedo y con la invisibilidad, pero, sobre todo, para encontrar aliados. Claramente, Kayden Gray es uno de ellos

Trabajas en el porno. Tienes muchos seguidores. Cualquiera te podría decir “no lo cuentes, no te hace falta”. ¿Por qué decidiste contarlo?

Yo creo que sí necesitaba hacerlo visible. (Silencio). Mantenerlo en secreto me estaba torturando y no me permitía decir “sí, soy VIH positivo y no pasa nada”. El camino que tomé fue muy destructivo: consumí crystal meth durante mucho tiempo, no sólo de forma recreativa, sino también a nivel mental para evadirme de mi realidad. No era lo suficientemente fuerte por aquel entonces. Si no fuese por Impulse (London)… En lugar de esperar a que las cosas cambiasen y esconderme, decidí ser parte activa de todo este proceso. Decidí ayudar a mi comunidad. La gente consume mi trabajo, porno, donde estas realidades no se ven; está limpio. Tras conocer que era VIH positivo y ser testigo de lo que muchos de nosotros estamos pasando, tenía que hacerlo. Pero nadie tiene que dar ese paso, si no está preparado.

“Actor porno gay revela que tiene VIH”. Este fue uno de los titulares que se leyeron después de que dijeras que eras seropositivo. Todo un blanco fácil para el estigma y los juicios. ¿Tuviste miedo de hacerlo público?
Por supuesto. He tenido miedo de que me transmitieran el sida y de morirme de sida desde que empecé a entender la homosexualidad. Todos a mi alrededor me decían que los gais se morían de eso. Me diagnosticaron VIH a los 9 meses de empezar a trabajar en el porno. Me daba miedo que alguien lo descubriera. Tenía pesadillas. Lo que más me aterraba era decírselo a mi madre. Me sentí muy vulnerable, pero la conversación fue bastante bien. Ella no sabía cómo manejarlo, yo tampoco y, en consecuencia, me asusté. La peor parte no es que haya gente que me pida que me quite la vida, sino darme cuenta de la educación que todavía hace falta sobre el tema. Somos muy ignorantes. Siempre lo relacionamos con la muerte.

¿Cómo te afectó el diagnóstico?
Esta semana ha hecho cinco años que vivo con VIH. Fue en una fiesta que duró todo el fin de semana. Al principio me sentí apático y lo enterré. Ni siquiera pude llorar. No se lo dije a ninguna compañía porno durante un año y medio, y dejé de rodar para productoras como men.com, que tenía una política –y creo que aún la tiene– en contra de filmar con modelos seropositivos. Viví en un estado de negación sobre mi diagnóstico durante mucho tiempo. Creo que fue una mezcla de mi pasado, que es bastante traumático y violento, y de la vergüenza por ser gay que asimilé durante mi educación.

Y, de repente, ahí estaba yo: abiertamente gay, teniendo sexo con muchos chicos, usando drogas y haciendo porno. ¿Cómo no iba a ser esto un castigo por todo lo que había estado haciendo? Mi nombre surge de mi fascinación por Dorian Gray y, por aquel entonces, pensaba que esa profecía se había cumplido. Era como si tuviera un retrato en mi ático que no quería mostrar porque revelaba que yo era un monstruo. Por supuesto, nada de eso es verdad, pero me puedo imaginar a mucha gente pensando lo mismo cuando reciben el diagnóstico.

¿Te han culpado por tener VIH?
Antes la opción de contarlo ni siquiera se me pasaba por la cabeza. No sabía cómo tener esa conversación. Finalmente empecé a abrirme y eso fue bastante difícil. Todo el mundo pasará por el proceso de estar preparado para decirlo. Contar que tienes VIH no es algo que le debas a la gente porque no eres culpable de nada. Contar que tienes VIH es algo que ofreces a las personas cuando te sientes lo suficientemente cómodo y es saludable para ti. Nadie puede pedir que lo cuentes.

¿Recibiste el apoyo de la industria del porno cuando lo constaste?
Sí, absolutamente sí. Recibí algo de apoyo a pesar de que a la industria del porno no le gusta hablar de VIH. Dime cuántas estrellas del porno VIH positivas lo han contado y han seguido siendo visibles. Ni siquiera podrían, porque hay mucha presión, el estigma es muy alto y la gente sería muy cruel contigo. Hace un año no quería dedicarme más al porno porque estaba con pastillas contra la ansiedad y la depresión y no tenía libido. Sin embargo, decidí seguir en el porno para no ser uno más al que la gente recordara como “hacía porno, acabó con VIH y fin de su carrera”.

Sólo para que quede claro: no culpas a la industria del porno de tener VIH.
No, por supuesto que no. No tengo VIH por culpa del porno y, de hecho, nunca rodé sin preservativo antes de recibir el diagnóstico, por el estigma que tiene el sexo sin protección. Algunos pensarán que, aunque ahora sea VIH positivo e indetectable, no filmo bareback (un tipo de porno en el que no se utiliza preservativo) porque como tengo el virus no puedo filmar a pelo, pero es más complicado que eso.

¿Entonces por qué no filmas bareback?
En nuestra burbuja occidental no pensamos en las implicaciones que grabar bareback tiene en el resto del mundo. Hay lugares del planeta donde tener VIH es mortal y la gente se muere de sida. Hay que pensar en el impacto que puede tener en las personas que vean este contenido adulto el hecho de que no haya preservativo. Quizá lleguen a pensar “ah, yo también voy a hacerlo así”. No voy a condenar a alguien que hace bareback, pero me gustaría conseguir que la gente lo evaluara, porque el impacto que tenemos con el porno no lleva sólo al VIH. Trabajo para una organización global que ofrece servicios a personas con VIH. Sus manos están atadas porque, aunque tengan fondos, el dinero que necesitan es inmenso. Cualquier cosa que prevenga que este problema se haga mayor, la voy a apoyar. Por eso no hago porno bareback.

¿Imitamos el bareback sin pensar en lo que comporta?
Por supuesto. Si lo piensas, crecemos educándonos con el porno. Antes de que alguien me hablara de sexo, mis padres me dijeron “si dejas a alguna chica embarazada, te echo de casa” o “no tengas VIH, porque te matará”. La gente vive su sexualidad con miedo y con vergüenza. Aprendemos sobre sexo por medio del porno: aprendemos que el consentimiento no es necesario, que el pene tenga mierda después de follar es inaceptable, que no hacen falta condones; es totalmente de locos.

Algunas personas, sobre todo hombres homosexuales, piensan que no tendrán VIH porque no va a sex parties ni tienen muchas parejas sexuales. ¿Qué le dirías?

¡Despierten! No hace falta que vayas a sex parties o seas promiscuo para tener VIH. Decir “yo nunca lo tendré” es como decir “soy mejor que esos”. Es un pensamiento que termina en slut shaming (calificar a alguien de prostituta) y nadie merece eso.

Respondiste a un fan por Twitter que te dijo “qué pena que Kayden tenga VIH”. ¿Es este un tipo de comentario común que sueles recibir?
Recibo comentarios como ese de forma regular. Es difícil saber si quería sentir pena por mí, lástima o simplemente ser cruel. Le respondí que no hacía falta que llorara por mí, porque eso significaría reducirme al virus y eso no es justo. El problema es que la gente tiene miedo de hablar sobre el tema. Muchos prefieren no decir nada y dejar sus dudas sin responder. Antes me sentía profundamente herido cuando alguien decía “oh, tiene sida”. Era como que eso iba a ser parte de mi vida diaria.

¿Qué secuelas ha dejado el VIH a la comunidad gay?.
Cuando se descubre el sida, lo llamaron GRID (siglas en inglés de Deficiencia Inmune Relacionada con los Gais). Siempre se nos ha culpado por tener VIH y aún no nos hemos recuperado. Esa es la forma en la que se ha construido nuestra sociedad, es decir, fundamentalmente homófoba. Tenemos RuPaul Drag Race, PrEP y otras cosas que celebran lo que somos, pero, cuando tocamos el sexo, el VIH amplifica una vergüenza desagradable que llevamos sobre la espalda, sobre todo los hombres homosexuales y las personas trans. Nos afecta de una manera que ni siquiera llegamos a percibir. Dicho esto, los hombres homosexuales hemos estado al frente de esta lucha, pero el VIH también ha afectado a la comunidad negra y a las personas trans y no binarias. Tenemos retos diferentes.

A la gente le gusta decir que los homosexuales le hemos perdido el miedo al VIH. ¿Es cierto?.
No, no del todo. Parte del miedo se ha ido, porque ya no vas a ir al entierro de un amigo tuyo de 21 años que tenía varios sarcomas de Kaposi y cuyo cuerpo se estaba desintegrando. Eso ya no sucede. Cada vez hay un poco más de igualdad, tenemos herramientas preventivas como la PrEP, tenemos apoyo psicológico y eso ha hecho que gran parte del miedo haya desaparecido. Gracias a Dios que es así porque nos merecíamos que se fuera.

¿Qué le dirías a alguien que acaba de conocer que es VIH positivo?
Tómate tu tiempo, porque puede ser difícil y oscuro; aunque no tiene porque serlo. No pasa nada porque estés triste y sientas dolor. El consejo número uno es que acudas a terapia y pidas ayuda. Otra cosa importante: intenta estar abierto a integrarlo porque va a suponer un cambio. Hay luz al final del túnel.

¿Qué significa para ti vivir con VIH hoy en día?
(Silencio largo. Suspiro). Es una de las cosas más traumáticas por las que he pasado y también lo que más ha cambiado mi forma de ser, porque me sacó de mi zona de confort. Me hizo evaluar qué significa estar vivió. Me llevó por un camino que es probablemente lo mejor que me ha sucedido, ya que me hizo pensar en toda la gente que quería. Quiero que la gente sepa que no está sola. Puede ser duro, pero es manejable y es posible seguir siendo feliz.

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