La Casa de las Flores

Verónica Castro regresa más LGBT que nunca

 

La Casa de las Flores es una serie de comedia producida por Netflix, escrita y dirigida por el mexicano Manolo Caro; repite la fórmula de la familia rica, sus aventuras y desventuras, pero con un humor que intenta cuestionar el machismo y la misoginia que caracterizan a esas historias, y adentrándose en temas como el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans o la homosexualidad visible, que siguen siendo tabú en las telenovelas que aún dominan la televisión y ahora también las plataformas de Internet.

Ésta entretenida comedia es protagonizada por la actriz, cantante y conductora de televisión, Verónica Castro, quien da vida a una madre de familia de las Lomas de Chapultepec, uno de los barrios más exclusivos de Ciudad de México, ahí mismo donde Madonna tiene un gimnasio y la corrupción política y empresarial de nuestro país encuentra a algunos de sus más célebres vecinos.

En esa casa de paredes, cortinas y todo verde, Virginia de la Mora (Castro) vive entre sus prejuicios, creencias y autoengaños, con un esposo que hace dos décadas tiene otra casa chica pero ella no se entera, y sus hijas: Paulina, en la voz e interpretación de Cecilia Suárez; Elena, protagonizada por Aisliin Derbez, y Julián, interpretado por Darío Yazpik Bernal. También tienen un negocio familiar de flores que hasta hace poco era muy redituable; sin embargo, eso está a punto de cambiar.

Julián, el hijo más joven de la familia, es caprichoso, guapo y bisexual; además de su novia, tiene una relación amorosa con Diego, interpretado por Juan Pablo Medina, cercano a la familia y veinte años mayor que él. Esta relación se convierte en el centro de las controversias familiares y de los vecinos, siempre a la espera de nuevos secretos por ser filtrados, hasta que una poderosa abogada transexual, protagonizada por el actor español Paco León, aparece en escena para develar más secretos de la familia y ayudarlas con la tormenta legal que se les viene encima, consecuencia o destino de la otra casa de la familia. ¿Y el esposo de Virginia dónde queda en todo esto? Tienes que ver La casa de las flores para saberlo.

Si no te da risa desde el principio, quizás vas a odiarla, pero ni los estereotipos ni sus predecibles conjeturas eclipsan un esfuerzo valiente, divertido y controvertido hasta frívolo de Manolo Caro (Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando; 2014), por contar historias que nuestras propias familias y vecinos todavía se niegan a que sean conversación en la sobremesa.

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