Un estudio reciente realizado en Europa por la Universidad de Padua en Italia y el Instituto Universitario de Portugal, concluyó que muchos hombres han empezado a modular su voz para hacerla más grave y evitar que los confundan con chicos gais.

El estudio, realizado entre más de 241 personas (incluyendo heterosexuales, gais y lesbianas) demostró que, para los hombres, la voz es un indicador que sirve para determinar la orientación sexual de una persona.

De allí, la prevención a tener voces agudas y la preocupación por hacerla más grave.
Sorpresivamente, esta tendencia a modular la voz, se da también entre la misma comunidad gay, pues, varios de los entrevistados reconocieron impostar la voz para
evitar la discriminación por ‘ser muy afeminado’.

Según palabras de uno de los investigadores que lidero el estudio, el doctor Fabio Fasoli, «existe un estereotipo sobre la voz masculina, del que todos saben pero del que
nadie habla. Una voz gruesa es una voz ‘de macho’ y hacia allá tratan de ir todos los hombres, por presión de la sociedad.»

«Es como si la voz aguda fuese una enfermedad que tratan de disimular. Es penosa, es vergonzante y, en el peor de los casos, es algo que ocultan incluso frente a sus parejas; con lo cual, muchos hombres aprenden a alterar sus voces en forma permanente y lidian
con eso durante toda la vida”, concluye Fasoli

Parece mentira que en pleno 2018 existan prejuicios sobre el tipo de voz que defina la masculinidad. Cientícamente no existe ninguna relación entre el grosor de la voz y la orientación sexual de las personas; pero la idea está tan difundida, que seguramente tomará varias generaciones dejar atrás este concepto

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