Miguel Suárez habla pausado y a través de una charla por Whatsapp va respondiendo una a una las preguntas sobre cómo surgió y cómo es Yatán Rumi, la primera y única reserva nudista en Córdoba y una de las tres que existen actualmente en el país. Sus respuestas llegan desde el campo de 1200 hectáreas ubicado en el corazón del Valle de Punilla, a 70 kilómetros de la Capital provincial, y de acuerdo a lo que va contando se deduce que del otro lado del teléfono hay un hombre desnudo en total y completo contacto con la naturaleza. Y con 15 años de militancia naturista, que “a veces se pierde de vista para la opinión pública por la fama que ganó la maratón que organizamos todos los años”, dice y enseguida aclara: “Pero este espacio, este pequeño paraíso, es mucho más que correr desnudos por la reserva. Es caminar la vida en armonía con el cosmos, respetándose uno mismo, respetando a los demás y al universo”.

Estos justamente son los principios del estatuto que elaboró la Asociación para el Nudismo Naturista Argentino (Apanna), la que a su vez adhiere a la concepción de la Federación Naturista Internacional según la cual el “naturismo es una forma de vivir en armonía con la naturaleza, caracterizada por el desnudo comunitario”.

Todo comenzó en el 2000 cuando Miguel y quien entonces era su pareja se fueron de vacaciones a Búzios, en Brasil. Ahí, visitaron la famosa playa nudista de Brasil, Olho de Boi y, según cuenta, “fue un viaje de ida, nos enamoramos del nudismo y volvimos a Córdoba con la idea de hacer algo así acá”. La pareja cordobesa empezó a investigar y a informarse, y así fueron conociendo a otras personas con sus mismas búsquedas, hasta formar un grupo. El siguiente paso fue entre todos crear un lugar privado para estar en contacto con la naturaleza sin ropa y sin miradas inquisidoras que señalaran aquello como un comportamiento a contramano, paradójicamente, de lo natural.

“Empezamos a ver los clasificados buscando algo más parecido a Playa Querandí en Gesell y a Playa Escondida en Mar del Plata, pero hasta ese momento siempre con la idea de hacer algo para nosotros, para el grupo de amigos. Entonces vimos un aviso que decía ‘alquilo campo de 1200 hectáreas, cerca de Tanti’ y decidimos llamar, pensando que obviamente había un error, un cero de más, o dos ceros más. Nunca barajamos la opción de que pudiera ser tan grande. Cuando llamamos el dueño nos dijo que estaba bien el número y cuando le contamos para qué queríamos el campo, nos dijo que le parecía una excelente idea, y que el lugar era ideal para eso”, cuenta Miguel, hoy al frente de “piedra desnuda”, tal es el significado de Yatán Rumi.

Lo que siguió fue la creación de un grupo en internet donde compartían información sobre naturismo, nudismos, la reserva. “Hasta que salió una nota en el suplemento Turismo del diario La Mañana de Córdoba y cambió toda la historia. Desde ese momento comenzó a llamarnos la gente, a preguntar por el lugar, a querer venir. De ser algo privado pasó a convertirse en un espacio abierto a la comunidad”, cuenta Miguel quien actualmente está en pareja con una mujer que también es nudista y a quien conoció en Yatán Rumi.

Una hora para quedarse o irse. De todas las personas que llegan a este edén de la desnudez, la mitad es “habitué” y la otra mitad experimenta su primera vez en un campo nudista. Los primeros no necesitan mayores preparativos que la rutina de la reserva previa de alojamiento y, a lo sumo, chequear la página de Facebook que tiene la comunidad para saber si durante su estadía habrá karaoke, cena naturista o noche retro.

La otra mitad, en cambio, debe saber que al llegar tendrá una hora –en la que podrán estar vestidos- para decidir si se queda o se va, y que en caso de quedarse deberá atenerse al código de convivencia que tiene el lugar donde la ropa está prohibida durante las 24 horas del día y el nudismo pasa a ser obligatorio.

Los únicos que tienen permitido usar ropa son los niños. “Recibimos mucho turismo familiar y en esos casos es el mismo niño y sus padres quienes deciden una u otra opción. Y la otra salvedad es cuando hace frío y por ende todos podemos utilizar distintas vestimentas”, explica Miguel. Y agrega que el resto de las normas se basan en el respeto: “Esa es la palabra clave. Esto implica que están prohibidos los actos ostensiblemente sexuales, la música con volumen alto, llevar elementos de la flora y fauna autóctona, pescar, cazar y tomar fotos, excepto que la persona lo haya autorizado expresamente. En definitiva, fomentamos el respeto a uno mismo, a los demás y a la naturaleza”.

Cómo llegar. La reserva está ubicada a 30 kilómetros de Villa Carlos Paz y a 15 de Tanti, sobre la Ruta Prov. 28 (camino a los Gigantes).

En colectivo: desde la Terminal de Ómnibus de la ciudad de Córdoba, por Empresa Sarmiento, se debe tomar el colectivo que va a Taninga por Los Gigantes.

Otra alternativa es viajar en colectivo desde Córdoba hasta Tanti (hay varias empresas y salen cada hora) y desde la Terminal de Ómnibus de Tanti a la entrada a Yatán Rumi en remís. Desde el cartel de entrada hasta el albergue, se debe recorrer la senda de 4.000 m, lo cual implica una caminata de aproximadamente 50 minutos.

Con Yatán Rumi: una 4×4 de la reserva sale todos los sábados y domingos desde la Terminal de Ómnibus de Córdoba a las 8 y regresa a las 21. Comunicarse con Miguel al 0351-155129414.

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