Esto es lo que tu postura sexual favorita revela de ti

"El misionero tiene mala reputación, pero es reconfortante sentir el peso de otra persona sobre ti, algo así como una pesada manta contra la ansiedad".

 

Existe una razón por la que todo compositor y mal pensado en la historia de la humanidad usa la frase «quiero conocerte» como eufemismo de «quiero acostarme contigo». La manera en la que alguien tiene relaciones te puede decir mucho más de esa persona que dos horas de conversación durante una cena, y aunque cada pareja tiene su propia historia, existen un par de reglas constantes.

Con esto en mente, agradezco que no todas las posiciones signifiquen lo mismo para cada persona. Mis propias experiencias heteronormativas por fuerza han de ser diferentes de aquellas vividas por las comunidades LGTBQ.

No quise escribir sobre lo que nuestras posiciones predilectas revelan de nosotros sin haber hablado primero con tres amigos y tres personas con las que me acosté (y con las que actualmente no hablo) y preguntarles cuál es su posición favorita y qué creen que esta dice de ellos. El listado está lejos de ser una guía exhaustiva, ya que la base es mi propia experiencia.

Bien, empecemos.
Misionero. «El misionero es muy cómodo e íntimo. ¿A quién no le gusta sentirse cómodo? 
Me encanta hacerlo en la postura del misionero porque soy extremadamente perezoso, y es muy difícil que un hombre sea malo en esa postura. La gente la menosprecia, pero en realidad cumple con su función: como que todo parece estar en el lugar correcto y no requiere mucho esfuerzo de ninguno de los dos, te estimula por dentro y fuera. Es increíblemente reconfortante sentir el peso de la otra persona sobre ti, como si fuera una pesada manta contra la ansiedad. Lo tiene todo.

El perrito.  Snoop Dog lo dijo desde el principio y de la mejor forma: «Tú no me amas/ sólo amas mi doggystyle».
Todas mis parejas pueden jurar que es cierto. Cuando le pregunté a mi examigo (hombre hetero de 26 años) por su postura favorita, me respondió, «Me gusta hacerlo por detrás porque me hace sentir que puedo hacer de todo. Tal vez me gusta porque soy un hombre de palabra».

Creo que a los hombres les encanta la postura del perrito porque se queda expuesto y les gusta fantasear como si estuvieran en un vídeo. A mí me gusta porque  la penetración es más profunda y me siento increíble en esa posición.

 

La cucharita.
El sexo en cucharita es, casi siempre, el final de una historia que comienza cuando te despiertas porque sientes una erección en tu espalda. Es la posición óptima para el sexo matutino: es práctica, no requiere mucho movimiento y, por tanto, ambos pueden evitar oler el fétido aliento que tenemos al despertar. Es una posición íntima para aquellos que no saben mucho de intimidad.

Tu amante encima.
Si eres hombre y esta es tu posición favorita, posiblemente seas gordo, perezoso o hipervisual. Todos los chicos con los que hablé lo confirmaron. «Me gusta que se suban encima», comentó un hombre heterosexual de 26 años. »

La postura del vaquero como también se le conoce, es como la cocaína: una vez que te desinhibes, te conviertes en un exhibicionista, te gusta que todo te rebote y provocar.

69. «Para mí, el 69 es como intentar hacer los deberes de matemáticas mientras alguien te satisface.»

Hombres, por favor, dejad de ser egoístas por una vez en la vida y compartir el placer en pareja. El sexo oral es mucho mejor si convertís el acto en una experiencia placentera para los dos. El verdadero placer está en dar placer.

 

Sexo en la ducha. Sinceramente, no tengo idea de lo que significa esta posición. Deja de dártelas si vives en una casa compartida; no seas egoísta. Agua y sexo no se mezclan del todo bien. El agua es un disolvente, no un lubricante. Una cosa más: el sexo en la bañera está sobrevalorado. Cuando tenía 17 años y los padres de mi novio se iban de vacaciones, solíamos hacerlo en la bañera y acabamos inundando el baño. No  lo recomiendo.

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