¿Por qué nos reímos cuando alguien se cae?

La ciencia encontró una respuesta muy convincente para librarnos de la culpa.

 

En la calle, en una fiesta o hasta en un importante evento, todos quedamos igual de expuestos a la vergüenza en el momento de una caída inesperada. Pero, si nos toca estar del otro lado -el del espectador que presencia esa secuencia- la risa es una reacción casi inevitable.

La ciencia se ocupó de explicar las razones por las que la carcajada forma parte de nuestro instinto y postuló distintas teorías sobre el tema. Pero antes, para comprobar que si a vos te sucede, te dejamos este video con una serie de caídas.

Los especialistas explicaron que las caídas nos sacan una sonrisa porque la base del humor es la incongruencia. Algo similar ocurre con los chistes, los cuales causan risa, en parte, por la sorpresa que causan: nos llevan en una dirección, pero luego cambian de rumbo.

Según explica el neurocientífico estadounidense Scott Weems en su libro en Ha! The Science of When We Laugh and Why (“¡Ja! La ciencia de cuándo nos reímos y por qué”), “el humor es por naturaleza confrontacional”. Para que algo nos lleve a la carcajada tiene que superar cierto umbral de incomodidad y provocarnos. Al caso de las caídas se le suma, también, otro condimento: el hecho de querer reírnos y saber que no podemos.

Una segunda teoría ofrece una explicación que apela a nuestra necesidad de dominar: ver a alguien caer nos hace sentir superior a esa persona, según explica el sitio especializado PsychCentral.

 

La última teoría es una de las más curiosas y se relaciona con nuestra capacidad biológica para reproducir las sensaciones de los demás. Está basada en estudios neurológicos realizados en los años 90, que descubrieron cómo las neuronas son capaces de reflejar los estímulos.

 

Según describe la revista Scientific American, cuando vemos a otra persona caerse, algunas de nuestras neuronas se disparan como si nosotros estuviéramos sufriendo el accidente.

 

Así que la próxima vez que veas a alguien “comprar terreno”, no te sientas culpable… o bueno, un poquito si.

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