Sexo Gay En La Ciudad: El Amor Existe

 

‘El tiempo no se desperdicia, solamente aprendemos, a tomarlo con calma y esperar nuestro turno. Aguanté mi respiración porque creí, que me ibas a encontrar, amor real’ – Clean Bandit & Jess Glynne

Es difícil saber cuándo dejar de buscar el amor. Nunca sabes si estás haciendo bien en quedarte con los brazos cruzados y esperar a que aparezca solo o jugarte y esforzarte para conseguirlo. Al menos es lo que me pasa a mí todo el tiempo. A veces le pongo demasiada energía y eso perjudica todo. Pero si me relajo demasiado siento que estoy esperando que me caiga del cielo, siento que eso nunca me va a suceder. No a mí, quizás hay gente que sí, pero no a mí. Si recorro en mi mente, salvo la primera relación, tuve que trabajar y hasta en algunos casos luchar y competir por ellas. Quizás Sebastián tenía razón cuando me dijo que no estaba listo para una relación o que no quería estar listo. Que prefería estar con mis amigos. No sé si eso es del todo cierto. A ver, es verdad, para mi estar con mis amigos es importante ¿La amistad es más importante que el amor? Puede ser que en mi caso sí. Yo voy a seguir pensando que no es bueno para una pareja el encerrarse en sí misma, eso es lo que las termina destruyendo. Para mí, es importante que cada uno siga juntándose con sus amigos, tengas sus espacios para hablar del otro con sus amigos y hasta me parece que sirve para descargar muchas tensiones de la convivencia. Escuchar lo que opinan tus amigos está bueno, tener diferentes puntos de vista en una relación ayuda en todo para mí.

Más allá de que los amigos me importen y mucho, sigo pensando lo que pienso desde la primer columna que escribí hace más de 10 años, no sé de donde, no sé cómo, ni siquiera sé porque pero siento que un día voy a encontrar un gran amor. Que el amor real existe y que algún día lo voy a encontrar y se me va a dar. Ni yo mismo sé que es lo que me motiva esa esperanza. Llámenle intuición, llámenle inocencia, ingenuidad, llámenle locura fantasiosa, estupidez. No me importa. No le tengo miedo a la palabra, no tengo ese mambo. Sé que está por acá y que lo voy a encontrar.

Durante los siguientes meses, tuve algunas pruebas de que el amor existe…

SEBASTIÁN:

Sebastián me planteó esto de estar listo para una relación porque le conté que mientras nos estábamos conociendo estuve con otro chico. Si, quizás no fue la mejor idea, quizás debería habérmelo guardado y ahora estaríamos de novios. Pero así como yo no estoy preparado, quizás el tampoco lo está. Si al primer mínimo inconveniente se va a rendir y va a salir corriendo ¿cómo va a hacer cuando tengamos un problema de pareja de verdad?

Unos meses después de nuestra discusión, Sebastián volvió a escribirme para ver como estaba. La verdad me alegró mucho su mensaje. Le pedí perdón por cómo había actuado y le agradecí que me volviera a hablar, porque de verdad sentía que mis sentimientos por el eran reales, que lo había llegado a querer sin siquiera conocerlo del todo. El me aceptó las disculpas y me acepto que quizás había sido un poco tajante, pero de verdad su anterior relación había sido tortuosa, llena de mentiras, infidelidad y veía que se estaba repitiendo todo. Me pregunto si esta es la verdadera solución a la infidelidad, porque todos nos llenamos la boca diciendo: ‘de la muerte y de los cuernos no se salva nadie’, pero cuando te pasa en primera persona y lo sufrís y la pasas realmente mal ¿Te dan ganas después de lastimar a alguien así y serle infiel? Una de las últimas veces que hablamos, le pregunté si estaba saliendo con alguien. Me dijo que ‘estaba en eso’. Le desee lo mejor y ahora está todo bien. De vez en cuando nos escribimos pero nunca volvimos a tirarnos onda, lo que me hace suponer que está con alguien. Que está bien con alguien, que encontró el amor. Algunos lo pierden, otros lo encuentran.

El SR. X

La primera vez que lo crucé, no sabía que me lo había cruzado. Fue en la fila del supermercado. Por lo general siempre estoy escuchando música, tratando de relajarme durante esas filas que no avanzan y es ahí cuando observo a la gente. En mi mente hago un juego, trato de adivinar como es la vida de alguna persona de acuerdo a lo que compran. Les invento una historia de vida. Que se yo, cosas de escritores. Adelante mío, pero en otra fila, un chico bastante alto. Nunca pude verle la cara. Claramente venía del gimnasio, por su ropa y por su cansancio al avanzar en la fila. De su canasta sacó: verduras varias, unos jugos en sobre, un aceite chico, una bolsa de Doritos y un yogurt. Me quedaba claro que era soltero. Tenía una cadenita que le hacía picar el cuello y se la acomodaba todo el tiempo. Justo cuando estaba por darse vuelta para dejar el canasto en el piso, era mi turno en la caja. Cuando volví a mirar, ya no estaba. La segunda vez que nos vimos yo volvía a mi casa y el venía del gimnasio otra vez, al principio no relacioné que era él, hasta que comenzó a acomodarse la cadenita. Casi nos chocamos, pero al esquivarnos nos vimos a la cara. El se quedó mirando como si me conociera. Yo tuve esa misma sensación. Nos seguimos con la mirada unos microsegundos y seguimos nuestros caminos. Así es como se siente un flechazo.

La tercera vez que nos vimos, sucedió semanas después. Y fue mucho más fuerte. Yo casi que me había olvidado. Había pasado por el gimnasio varias veces y nunca estaba. Hasta uno de esos días que estuve enfermo y fui desganado al supermercado con la última fuerza que tenía. Cuando volví, pasé por el gimnasio y de repente, los dos al mismo tiempo volteamos a mirarnos. Los dos nos quedamos sorprendidos de que justo miramos al mismo tiempo. Fue tan extraño que nos dio pudor y dejamos de mirarnos. Todo era como una gran señal. Inmediatamente volví a mi casa y traté de buscar cualquier tipo de información en Facebook: nada, en Happn: nada, en Tinder: nada, en Scruff: nada, en Grindr: y ¡apareció!. Tenía su cara, no lo podía creer. No estaba desnudo y sin cabeza, no lo podía creer. (además de que suma un montón). No tenía ni nombre, ni edad, ni nada, no lo podía creer. Capturé su foto con el celular y mandé a investigar a mis amigos informantes del FBI Gay, pero no lo conocían. Mientras pensaba que decir o como saludarlo. De repente se había movido, ahora estaba a unos cuantos kilómetros, no vivía cerca de mi casa. Lo guardé en favoritos y entonces desapareció. Es decir, eliminó su cuenta. Me arrepentí toda la vida de no haberlo saludado inmediatamente.  Pero quien sabe, tengo la sensación de que me voy a volver a cruzar con él, en vivo y en directo. Y en ese caso, me animaría hasta a saludarlo, a hablarle. Porque si el destino quiere, hay que hacer caso.

BATMAN:

A Bruno también lo conocí por redes sociales, en realidad, en todas: coincidimos en Tinder, en Happn y hasta en el match de Scruff. Tenía cara de extranjero, yo creía que estaba de vacaciones. Pero no, era de Buenos Aires y había venido a un congreso. Barba y unos ojazos azules profundos. Le decía Batman porque no solo se llamaba Bruno, sino también porque tenía en una de sus fotos, una con la máscara de Batman. El me retrucó y me decía Superman (por mis anteojos claro). Me preguntó si quería que recreemos la película Batman Vs. Superman. Me hizo gracia. Pero había un problema, o dos, el no tenía lugar y yo tampoco. Mi papá había venido de visita a mi depto, y además, había quedado en acompañarlo al médico. Por lo que me era imposible juntarme con él. Bruno se iba esa madrugada. Le decepcionó porque me dijo que no había pegado onda con nadie y tenía muchas ganas de tener sexo antes de irse y todos le deban mil vueltas. Le dije que siga buscando, que alguien iba a encontrar. Más tarde me escribió para contarme que conoció un chico y me pidió consejos de a donde ir y qué hacer. Pero finalmente, el chico lo dejó plantado y no pudo estar con él. Se sintió bastante mal, lo entendí, porque me pasó varias veces. Eso de estar esperando y no saber si vino, te vio y se fue o si ni siquiera le importó avisarte. Se iba con un sabor amargo. Pero en medio de esta mala noticia, me enteré que la próxima semana mi Papá me invitaba a Buenos Aires a que lo acompañe a hacerse más estudios. Le dije a Bruno que nos podíamos encontrar y se puso contento. Claro que investigando más de su vida me di cuenta de algo: en su perfil decía ‘En una relación abierta’. Íbamos a tener que hablar de eso. ¿Hacia este tipo de relaciones estábamos yendo?¿pero estamos realmente tan evolucionados para llevarlas a cabo? ¿cuáles son las reglas que hay que establecer para una relación así?¿el verdadero amor está en liberar sexualmente al otro?¿es esta la verdadera solución a la infidelidad?.  Estas eran algunas de las muchas preguntas que tenía para Bruno.

Despidiéndome de Córdoba por unos días,  me preguntaba cómo iba a ser mi próxima relación. Iba a ser una con alguien como Sebastián, alguien que me haga reír y realmente quiera estar conmigo pase lo que pase. Un nuevo amor como el Sr. X, que el destino nos vuelva a cruzar y comenzar a construir algo lindo desde cero. Ser parte de una relación abierta como con Bruno y disfrutar de la liberación de los impulsos sexuales. O quizás alguien como el Sr. Q, alguien que me cambie todas las estructuras y a quien amar aún estando lejos de él. Quien sabe cómo será, lo importante, es que sea amor de verdad.

En el viaje recibí la invitación al casamiento de mis amigos Damián y Eliseo, dos amigos que yo mismo presenté. Me emocioné y hasta me cayeron unas lágrimas de alegría. Es el primer casamiento gay de mi grupo de amigos. Si en medio de todo este largo y sinuoso recorrido hay relación verdadera, si aún hoy en el 2017 dos personas todavía pueden elegirse para toda la vida, me da esperanza de que quizás, algún día me suceda a mí. Que el amor existe y que cada vez, estoy más cerca.

Pablo M. Acuña

[Sexo Gay En La Ciudad regresa este Verano con nuevas columnas y el final de la sexta temporada. Ponete al día en: sexogayenlaciudad.blogspot.com.ar]

Pregunta para el foro: ¿Todavía crees en el amor verdadero y para toda la vida?

Comentarios

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2 Comentarios

  1. Yo creo en el amor, pero no sé , las varas con las que medimos a veces es tan alta que el otro esta ahi nomas a nuestro lado, es algo que a veces buscamos para no encotrarlo. Me identifique con esta columna en varias partes. Saludos Pablo!

  2. Me parece que lo peor que alguien puede hacer con respecto a amor, es rendirse. Solo hay que ser paciente y abrir bien los ojos, no siempre lo vemos pero está, a veces hasta demasiado cerca. Muy linda nota Pablo!

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