Un largo camino para llegar a ser Agustín

La historia de valentía de un adolescente tran

 

Agustín (15) es un adolescente trans, quien, desde hace dos años, viene haciendo su camino para ser quién quiere ser. Nació mujer, pero se siente varón. Así se planta ante el mundo.

En su casa de Río Ceballos y junto a sus padres, Roxana y Manuel, cuenta sus miedos y sus deseos en una sociedad que, cree, desconoce la Ley de Identidad de Género, y arrastra prejuicios.

Aunque dice que no ha sufrido rechazos ni discriminación y aún teme visitar a sus abuelos con su nuevo aspecto, piensa que es necesario hablar de las infancias y adolescencias trans, para que los chicos con una identidad de género distinta a la de nacimiento, tengan una buena vida.

Por eso cuenta su historia con nombre y apellido. “Un transexual nace así. Yo le pude poner nombre a lo que me pasaba a los 13. Fue luego de ver un video de una nena trans. Me sentí identificado con eso”, se presenta.

Hasta los 14 buscó información en internet: desde qué es la transexualidad hasta datos de cirugías de readecuación de sexo. Tardó dos años en decir lo que sentía.

Su mamá cuenta que de pequeño no encajaba con nenas ni con varones, no le gustaban las muñecas ni los vestidos color rosa. Y sufrió bullying en la primaria.

“Me costó mucho tomar el valor de sacarlo a la luz. Era un proceso que hacía por dentro. Pero en un momento no aguanté más. Sabía que iba a tomar tiempo que mis viejos lo aceptaran”, cuenta.

 

Fue en la cena del pasado Año Nuevo cuando Agustín planteó, públicamente, su deseo de ser varón y de someterse a cirugías que lo ayudaran a adecuar su cuerpo.

Manuel González, el papá, reconoce que la noticia cayó como un baldazo de agua fría. “El temor es a lo que él se va a enfrentar. Nunca dudé en acompañarlo. Sí dudé sobre si estaba seguro de su decisión. Pero las dudas se fueron disipando con sus actitudes, sus valores, sus convencimientos… Como pasó el 31 de diciembre y decir ‘yo quiero ser varón, siento que soy varón’”, puntualiza.

Agustín pasó el verano esperando la decisión de sus padres que, al principio, le pidieron que esperara dos años. Pero al mes, y al regresar de un viaje, Roxana se encontró con un niño encerrado en su dormitorio. Triste.

“Se me vino el mundo abajo. El miedo no es a un cambio sexual, es a cómo actúa la sociedad a lo que es diferente. Cuando vi lo que le pasaba a mi hijo, que había perdido el brillo en la mirada, que no tenía ganas de nada, que se estaba apagando, fue como un sacudón y dije: ‘Para eso estamos nosotros, para apuntalarlo’”, explica Roxana. Así, la familia se puso en contacto con la organización Hombres Trans Argentinxs (HTH) y comenzaron a acompañarlo.

Manuel asegura que la de Agustín es una historia de valentía. “Siempre supe que iba a estar al lado de él. Una vez le dije que no me importaba lo que fuera, si tenía un título o no y que yo quería que fuera feliz. Hoy, ha cambiado la perspectiva que tiene de la vida. Nos enseña que si queremos algo hay que enfrentarlo”, refiere.

Hoy los sueños de Agustín son concretos. En primer lugar, el DNI que, desde la semana pasada y luego de algunos tropiezos, ya está en trámite. Es el segundo menor de edad en cambiar su documento conforme a su nuevo nombre e imagen en Córdoba.

En segundo lugar, el tratamiento de hormonas y la mastectomía, la extirpación de las glándulas mamarias. Más adelante, la faloplastía, la reconstrucción de los genitales masculinos externos.

Resistencias en el colegio. En familia. Con temores y dudas, los padres de Agustín decidieron acompañarlo.

Agustín asiste a un colegio privado en Salsipuedes. Terminó 2016 como mujer y comenzó este año como varón. “Mis compañeros lo tomaron excelente, no tuve problemas. La directora, al principio, me dijo que para cambiarme el nombre en el registro tenía que tener el documento”, relata.

Cuenta que le explicó que la ley obliga a las instituciones a colocar el nombre autopercibido, aún sin DNI.

Finalmente, después de un pedido formal y la visita de los padres y de la abogada de Agustín, los registros escolares fueron cambiados. “Tengo profesores que el año pasado me llamaban por mi nombre del DNI y este año me llaman por mi apellido, algo que nunca hacían”, indica. Y agrega: “No me dijeron ‘no te quiero llamar por tu nombre’ o ‘no puedo llamarte’; simplemente no lo hacen”.

Mucho por hacer. Además de los primeros tropiezos en el colegio, la familia se enfrentó con algunas dificultades en el Registro Civil de la Provincia.

A pesar de que la Ley de Identidad de Género, con cinco años de vigencia, indica que el trámite de rectificación de la partida de nacimiento requiere sólo el consentimiento de los padres y la presencia de un abogado, se encontraron con una obsoleta “reglamentación interna” que indicaba que debía intervenir la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y la Familia (Senaf). Fuentes cercanas al Ministerio de Justicia reconocieron que esa normativa existió, pero que fue eliminada. “Nos asustamos porque pensé que iba a ser manoseado por el sistema, iba a ser tratado como un niño en situación de riesgo”, cuenta Roxana.

Al fin, el viernes Agustín recibió su partida de nacimiento rectificada. En 45 días tendrá su DNI.

El siguiente paso, fue empezar los estudios médicos para la adecuación del cuerpo. Según relata la madre, en el Hospital Rawson les plantearon que era muy joven para un tratamiento hormonal y una mastectomía, y les informaron que el caso sería elevado al comité directivo de la institución.

Consultaron en una clínica privada y en la obra social. Hay muchos trámites por hacer y la familia desea que los plazos se acorten. “Los tiempos de los adolescentes trans son distintos a los de los que nacemos con pensamiento binario. Se miran al espejo y ven un cuerpo que no es el de ellos, no se sienten a gusto. Conviven con algo que no saben qué es, tratan de encajar y de hacer lo que el sistema les pide. Tienen que luchar para que los acepten y los entiendan. Hay chicos que se lesionan, se deprimen y otros se tragan todo. Creo que es una forma de violencia. Hay una tasa de suicidios elevada en trans, abandonan el colegio… Quiero un hijo sano. No me importa si es hombre o si es mujer”, concluye Roxana.

En 5 años, 947 personas pidieron cambio de DNI. Desde la sanción de la ley 26.743, 947 personas, entre ellos dos menores de edad, solicitaron la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre de pila e imagen en el Registro Civil de la Provincia de Córdoba, según datos del Ministerio de Justicia.

De junio a diciembre de 2012 se realizaron 299 trámites. En 2013, 412 (un menor de edad). En 2014: 91. En 2015: 77. En 2016: 47. Hasta el 11 de mayo de 2017: 21 (un menor de edad: Agustín).

El 90 por ciento de los pedidos de rectificación de la partida de nacimiento fue de varón a mujer.

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